Mientras las alianzas entre las tribus se consolidaban, formando un puto muro contra la oscuridad inminente, Luna de Plata sintió el pulso del Espejo de Verdad con una intensidad de mierda. No era la puta urgencia de la batalla lo que lo impulsaba, sino una sabiduría ancestral que clamaba por ser revelada, joder. Reunió a Amarok, Kael, Seraphina, y a los líderes recién aliados, Pedrusco de esos Guardianes de la Tierra y Marea de esos Caminantes del Viento, en el corazón del Bosque Susurrante, bajo la jodida sombra del Gran Árbol. —Hemos forjado la unidad con nuestras garras y nuestros corazones, pero ahora es momento de unir nuestras putas raíces —dijo Luna de Plata, su voz resonando con la calma de la mierda del bosque—. El Espejo de Verdad me ha mostrado una visión, una historia de mier

