Veintidos

968 Palabras

La tarde llegó, culminó, pero ninguno de los dos salió a conversar, a solucionarlo, cada uno encerrado en su habitación: ella en la habitación para invitados y él en la soledad del cuarto matrimonial, tenían demasiadas cosas para pensar, sin embargo lo único que pasaba por la mente de Antonella era que él se había abierto a ella un poco más, esta vez más que nunca. Pero habían cosas que ella no comprendía, porque ella jamás había sido capaz de utilizar su nombre como una llave para abrir puertas, jamás había estado interesada en consumir el dinero de Vicenzo, era algo que sencillamente no podía hacer por sus principios, por su orgullo, porque ella era quién lo había abandonado al descubrir que su matrimonio había sido todo una farsa. Pero en los ojos que él había visto la desesperaci

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