—¿Qué pasa Luca? Eres peor que Amy cuando se trata de puntualidad; ya íbamos a pedir sin ti —rió Billy en cuanto él se reunió con nosotros; ganándose además, una mirada fulminante por parte de Amy. Tomó asiento a mi lado y me dio un pequeño beso en los labios. —Esto no se arregla solo, amigo —contestó, señalando su rostro. Puse los ojos en blanco y negué con la cabeza. ¿Salir junto a Billy y Amy estaban afectando su ego? —¡Oh hermano! ¡Qué rápido aprendes! —exclamó Billy con emoción. Comencé a reírme al verlos chocar sus puños; pero me tensé cuando sentí una mano posarse en mi hombro. Billy y Amy dejaron de reír y observaron fijamente la mano que apretaba mi hombro. Hice una mueca de dolor y levanté la mirada. Ian me observaba fijamente, sus hombros subían y bajaban en una lenta re

