Narra Amy —¡Te odio! —le grité tomando un tacón del piso y lanzándoselo a la cabeza. Billy rió, agachándose y esquivándolo con facilidad. El zapato rebotó contra la pared. Gruñí de frustración, apretando el vestido contra mi cuerpo desnudo. —Hace un par de horas decías otras cosas —dijo levantando una ceja. Alejé el cabello de mi rostro mientras miraba a mi alrededor. —No puedo creer que te hayas aprovechado de mi estado de ebriedad —gruñí—. ¿Dónde rayos está mi sujetador? —pregunté sin dejar de revisar el piso. —Número 1: tú fuiste quien se aprovechó de mí —dijo acercándose lentamente. Lo miré, sólo llevaba unos bóxeres puestos, bajé la mirada para que no notara mi sonrojo. Como olvidar lo que había pasado, definitivamente no era gay. ¡Oh rayos, Amy! Controla tus hormonas. —Y núme

