Narra Abby —Bebé, esto no es lo que parece —dijo Luca, dándole una palmada en la cabeza al chico que llevaba atado. Crucé los brazos a la altura de mi pecho y levanté las cejas. —Libéralo —advertí. Dio un asentimiento y se apresuró a desatarlo. Alex se acercó al muchacho, me quedé observándola mientras le tomaba la mano y se lo llevaba lejos de su hermano. —¿Qué demonios crees que estás haciendo? —le pregunté. Después de observar a su hermana alejarse con su mandíbula apretada, centró su atención en mí. —Sólo defendiendo el honor de mí hermana. —¿Atando a un niño? ¿Acaso te estás volviendo loco? —No iba a lastimarlo, Abby —dijo levantando los hombros. —¿Así vas a tratar a los amigos de tus hijas? —mierda, ya las estaba llamando niñas. —Sólo espero que sea niño, porque si es niña

