—Tup —reí como maniática al escuchar mi extraño acento—. Dije tup —me señalé sin dejar de reír. Lo que era estúpido, pues Luca no podía verme y era quien me acompañaba. Me tambalee en la acera, pero sus fuertes manos no me dejaron caer. —Quítate los zapatos —dijo con tono molesto. —¿Po qué essstas enojado? —pregunté, saltando en un pie para quitarme un tacón. —No debiste de tomar, Abby; tú no eres así —negó con su cabeza y soltó mi mano. —No. Me gussssta que me. Digass. Abby —alargué intentando hablar como Dori, el pez azul de Buscando a Nemo. Rodee su cuello con mis manos y lo besé profundamente. Al principio él se resistió, pero al final terminó rindiéndose. Metí mis dedos en su cabello mientras que sus manos jugaban con la piel descubierta que dejaba mi vestido en la espalda. —Qu

