—¿Alex? ¿Quieres ir a ver las palomas? Dicen que son súper divertidas —exclamó Amy con emoción; la tomó del brazo y prácticamente la arrastró lejos de Luca.
Puse los ojos en blanco. ¿Es en serio? Amy era alérgica a las plumas.
—Voy con ustedes —dijo Billy.
—No. Tú no —le espetó—. Tú ve a freír espárragos.
—Voy con ustedes —repitió encogiéndose de hombros.
—Te veo luego, Luc —se despidió Alex antes de irse.
Los observé alejarse. Billy pasó un brazo sobre los hombros de Amy y ésta lo empujó de inmediato. Lo bueno es que la rara era yo...
—¿Cómo has estado?
Regresé mi atención a Luca. Bajé la mirada y sonreí. Mi rostro lo sentí volverse caliente y mi corazón comenzó a bombear más rápido. Miré sus labios y me sonrojé aún más al recordar el sueño. Las hormonas estaban logrando acelerar los latidos de mi corazón; ¿Qué diablos, Abby?
—Bien... muy bien, ¿Y tú?
—No he podido dejar de pensar en ti —mordí mi labio inferior, sintiendo como las mariposas hacían estragos en mi estómago.
—He terminado con Ian —le dije tomando sus manos.
Él sonrió y apretó las mías.
—Te quiero Abigail —susurró rodeándome con sus brazos.
—Y yo a ti —contesté.