Revolvía los huevos en mi plato una y otra vez, ni siquiera había probado el desayuno, sólo me había dedicado a observar a la familia de Luca en la mesa. Todos reían de los malos chistes que contaba Alex, yo sonreía, pues no estaba entendiendo nada de lo que hablaban. Mi mente sólo procesaba el vergonzoso momento de la mirada que me dieron los padres de mi novio, cuando me vieron salir de su habitación con su ropa puesta. No podía dejar de mirarlos, aunque no estaba escuchando lo que hablaban, los veía felices; como si disfrutaban al máximo el poder compartir todos juntos. Me sorprendí el estar fantaseando que mi familia fuera igual a esta, lo que era misión imposible. Moví la cabeza y miré a Luca, una radiante sonrisa lo acompañaba mientras hablaba con su padre. —¿Abigail? —miré a la s

