Capítulo 26

205 Palabras
Luca... Ian... Luca me ofrecía toda la paz y serenidad que nunca había logrado tener. Ian me ofrecía seguir viviendo en el mismo infierno en el que había vivido desde que podía recordar. Con Luca había aprendido lo que era amar y comprendí que siempre hay alguien en quien se puede confiar. Con Ian aprendí que la desconfianza y la desilusión es parte del diario vivir. Con Luca podía sonreír. Con Ian deseaba que el tiempo volara para que dejara de besarme. Entonces... ¿Qué diablos seguía haciendo yo con Ian? —Aquí estás —levanté la cabeza y observé a Luca. Después de haber recibido el mejor beso de toda mi vida, había salido corriendo como una cobarde y me había sentado en una acera cerca de la carretera. —¿Cómo me encontraste? —le pregunté, después de que se sentó a mi lado. Cazador acomodó su cabeza en mis piernas pidiéndome que lo acariciara. Sonreí y toqué su cabeza. —El olor de tu cabello te delata —sonrió—. Perdón; no debí de abrir la boca. —No. Yo no debí de besarte —repliqué. —¿Qué estás haciendo, Abigail? —preguntó—. Sé que tú sentiste lo mismo que yo sentí con ese beso. —No lo sé. Sólo necesito tiempo —confesé. —Siempre voy a estar aquí —dijo, pasando su brazo sobre mis hombros y acercándome a su cuerpo. Cerré los ojos y suspiré—. Yo también te quiero —afirmó.
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