Íbamos en el auto de Stefan, con su mamá y la mía, mirando hacia fuera yo solo podía pensar en lo mágico que había sido ese momento, todos comiendo, todos riendo, la mamá de Stefan era demasiado inteligente y se habían llevado muy bien con mi mamá, de hecho le había comprado un libro, y le prometió que la recomendaría. Y que hasta podían hacer un libro juntas. Le agradecí en privado a Antonia porque la cara de emoción de mi mamá no tenía precio. Este iba a ser un nuevo cambio para nosotras, pensaba en mi padre, no lo niego, mucho tiempo había llorado por su desinterés hacía mí, veía a los padres de Vania, de John ser tan preocupados de ellos que deseaba que ellos se comportaran así conmigo, por un momento pensé que él venía a matarnos a las dos. Quizás si Stefan no hubiera venido a estar c

