9 Deek Cuando me tardé en responder, Tia le dirigió una sonrisa a mi compañera. —¿No te lo han dicho? Eres famosa. Tiffani palideció, tambaleándose, y yo fruncí el ceño por la travesura de Tia. —Tia, deja de asustarla. —¿Por qué no se lo has dicho? ¿Cuántas solicitudes de entrevistas has rechazado ya? Tiffani me miró con un gesto feroz, claramente irritándose. —¿Y bien? Con un suspiro, cedí. Dax y yo habíamos discutido este problema largo y tendido en mi oficina hace tan solo unas horas. Eventualmente, tendría que ceder. Mi gente quería conocer a Tiffani; la querían por haber salvado mi vida. Era un bastardo egoísta por guardarla toda para mí. El planeta entendería que mi fiebre de apareamiento necesitaría algo de tiempo para sanar. Pero me estaba quedando sin excusas para mantene

