1 Sophia, Centro de Procesamiento del Programa de Novias Interestelares, planeta Tierra Sus manos eran muy habilidosas para acariciarme. Me encontraba en una suave cama, con un hombre a mi lado. Sentía cada dura pulgada de su cuerpo tocarme a un lado mientras él me reconocía con el roce amable de las puntas de sus dedos. Recorrían mi piel desnuda con experiencia, haciéndome temblar, haciéndome jadear, haciéndome desear más. Pero su mano no se detuvo. Con mis ojos cerrados, me dediqué a saborear su tacto, y cuando quise más, comenzó a tocarme con su otra mano. Una quedó en mi pecho, la otra se deslizó por los rizos en mi entrepierna. —Ábrelas para mí. No dudé en seguir la orden ronca y abrí mis piernas con deseo. Sus dedos se deslizaron sobre mis pliegues húmedos y mi sexo ansioso. El

