—Quiero quedarme justo aquí —murmuró Ander, besando mi cuello—. En el fondo de tu culo. Mi sexo se contrajo con placer y Ander rio. —Nuestro vínculo me dice que quieres eso, también. Qué chica tan traviesa y caliente... Eché mi cabeza hacia atrás para mirar a Ander. Estaba complacido y relajado... Satisfecho. —¿Quieres quedarte dentro de mí, compañero? Apreté mis músculos y él siseó. —Por todos los dioses, sí. Pero puesto que sería sumamente difícil caminar estando dentro de ti, quizás podamos separarnos por algo de tiempo para ir a un sitio más privado. —Las recámaras del Prime. Nuestras recámaras —dijo Nial. Ander salió de mi interior cuidadosamente y Nial me bajó de su regazo, poniéndome en pie. Con las piernas temblorosas, me posicioné junto a Ander mientras la multitud vitorea

