CAPÍTULO 30 JAZZY Había pasado algo entre el momento en que entró en el coche de Oscar y el camino hacia el aeropuerto. Algo muy malo, a juzgar por el aroma a cloroformo que perduraba en el ambiente. Eso de despertarse atada a una silla en un motel de mala muerte ya le empezaba a aburrir. Jazzy gruñó mientras volvía en sí en una habitación borrosa y oía a un hombre hablar. Por alguna extraña razón, esperaba ver a Marco. Una parte de ella siempre había temido que viniese a por ella. Que volviese y cumpliese la promesa de matarla. No importaba que hubiese vuelto a Europa con el rabo entre las piernas. Siempre se acordaba de él. Se quedó con la boca abierta al ver que quien la estaba observando no era Marco, sino Oscar. Este gritaba al teléfono. ―¡Sé que has sido tú! Me has arruinado y

