Noto como el sueño, se empieza a apoderar de mi. Así que, cierro los ojos y me acabo durmiendo, en el sofá.
Despierto y miro la hora, son las 11:40. Tanto he dormido?? Mi móvil está al 10 por ciento, debido a la música.
Conecto el móvil al cargador y me hago el desayuno. Que se compone de zumo de naranja exprimido y tostadas con mantequilla.
Me lo tomo con tranquilidad. Cuando termino, pongo todo en el fregadero. Voy a mi habitación y cojo ropa, para así ducharme y luego vestirme.
Me ducho en 45 minutos y me visto. Salgo del cuarto de baño y echo a lavar las toallas y la ropa interior.
Miro de nuevo la hora. Son las 12:47. Pongo la tele y hago zapping. No echan nada interesante así que decido poner Netflix. Pongo los últimos capítulos que me quedaban de una serie.
Termino la serie y vuelvo a mirar la hora. Las 14:30. Me levanto del sofá y me hago la comida. Bocadillo de salchichas con queso y kétchup.
Me lo como y luego cojo el postre, natilla de vainilla. Me la como y tiro el envase, la cuchara a lavar. Decido subir a mi habitación.
En cuanto llego, cojo el móvil. Está al 100 por ciento. Lo desenchufo y voy al salón. Miro las r************* un poco y cuando iba a bloquear la pantalla, me llama mi padre.
Hablo con él durante un rato , media hora, luego cuelga. Bloqueo el móvil y lo dejo en la mesa.
Se pasa el día bastante lento, y muy aburrido. En cuanto llega la noche, ceno y me voy a dormir.
Suena el despertador y me levanto malhumorada. Cojo ropa y me visto. Me maquillo un poco y luego bajo a desayunar, cereales integrales con trozitos de chocolate n***o.
Me lo como todo y subo a mi habitación para coger la mochila. La preparo primero y luego bajo. Cojo las llaves y algo de dinero.
Salgo de la casa y cierro con llave. Voy camino al instituto. En la puerta, me encuentro con María Jesús.
- Hola,Marina. ¿Cómo es que no vinistes ayer?
- Estaba mala- mentí.
- ¿Ya estás mejor?
- Si, gracias por preocuparte.
Ella sonríe y se adelanta para irse a la sala de profesores. Llego a clase y me siento. Todos me miran y empiezan a cuchichear.
No le doy importancia y saco el libro de matemáticas y la libreta. Entra María Jesús y mira a la clase. Todos se callan
-Bien, sacad todos la libreta y el libro. Voy a poner actividades de repaso.
Todos hacen lo que dice, menos yo, yo ya lo tenía sacado de antes. María Jesús pone en la pizarra la página con los números de las actividades.
Empezamos a hacer las actividades y mientras, ella se pasa por las mesas, comprobando que las hacemos bien y las entendemos. Cuando llega a mi, se sienta a mi lado y me mira.
- ¿Lo estás entendiendo? Lo explicamos ayer, pero no vinistes.
- Pues no muy bien, ¿le importa si me lo explica?
- Ni lo pidas, yo lo hago encantada.
Me sonríe y me empieza a explicar. Lo hace varias veces , ya que no me entero muy bien.
- ¿Te parece bien si te lo explico en el recreo? Vienes a mi departamento y te lo explico allí.
- Me parece bien.
Las dos sonreímos y luego , ella se levanta. Los demás , no lo entendían bien por lo que le pedían ayuda, pero ella lo hacía con desgana.
Toca el timbre, toca Lengua. Cuando María Jesús se iba a ir, se dirige a mi.
- Es en la primera planta, ¿vale? Te espero allí.
Me sonríe y se va. Llega Ana y me mira sonriendo. Deja sus cosas en la mesa del docente y empieza a explicar su lección de hoy, los complementos predicativos.
Me quedo mirándola, no presto atención a lo que explica. Observo sus movimientos, como va vestida, como se mueve su pelo algo ondulado cada vez que se mueve.
De pronto, ella me mira. Me pongo nerviosa y roja, así que agacho la cabeza. Empiezo a dibujar en el final de la libreta, cuando estoy nerviosa, me relaja bastante.
Noto una presencia a mi lado, miro y veo a Ana sonriendo. Pego un pequeño bote y la miro. Ella se ríe por lo bajo y se sienta a mi lado.
- Se nota que no me prestabas atención.
- ¿Yo? Si te estaba escuchando -mentí.
-Ya , entonces explícame que dije antes.
Mierda, me ha pillado. Veo como toda la clase se empieza a reír. Ana los calla y me mira, con seriedad.
- Estate más atenta a la clase.
Me guiña un ojo y se va sonriendo. ¿Qué acaba de pasar? Además, no me entiendo. ¿Por qué no puedo sacar a Ana de mi cabeza? ¿Por qué no puedo parar de mirarla? ¿Por qué me pone tan nerviosa? No me entiendo, nunca me había pasado esto antes.
Suena por fin el timbre, toca Plástica en el aula de está. Toda la clase corre y se va, pero cuando yo iba a salir, Ana me para.
-Marina.
- Dime, Ana.
-¿Ocurre algo?
- No ,¿por qué?
- Últimamente no atiendes en clase y estás muy distraída.
- Si, bueno...últimamente estoy pensando más en mis cosas, pero nada grave.
Me dirijo a la puerta y cuando iba a salir, Ana me habla de nuevo.
- María Jesús me lo contó.
Me doy la vuelta y la miro. Me acerco.
-¿Por qué te lo contó?
- Ese día te vi irte al baño corriendo y llorando, decidí preguntarle.
- Pues olvídalo, eso ya es pasado.
Ana se acerca a mí y me coge de las muñecas, me quejo ya que allí tengo los cortes.
- Lo sabía.
Ana me baja las mangas y deja al descubierto mis cortes.
- ¿Por qué lo haces?
- No te importa.
- Déjame ayudarte , Marina.
- No.
- No lo hagas más por favor.
- Tú no me mandas.
- Marina...por favor...
Se intenta acercar a mi, pero yo me echo hacia atrás. Ella vuelve a intentarlo , pero yo me vuelvo a echar hacia atrás. Me bajo la manga y la miro a los ojos.
- No le digas nada a nadie, por favor. Sólo te pido eso.
Me voy de la clase corriendo y salgo al patio. Me escondo en mi sitio favorito y me quedo allí, hasta que suena el timbre.
Salgo del escondite sin que nadie me vea y subo al departamento de matemáticas. Llamo a la puerta y escucho a María Jesús darme permiso para entrar.
Entro y la miro. Ella me sonríe y me señala una silla que hay a su lado. Me siento en ésta y la miro.
- Bueno Marina, es hora de explicarte lo que dimos. ¿Preparada?
- Claro, profesora.
Ella sonríe y me dice que saque el libro y la libreta, junto a un lápiz. Lo saco todo y empieza a explicarme. Ella estaba muy pegada a mi, me llega a poner nerviosa.
-¿Lo entiendes?
- Más o menos...
-¿Qué no entiendes?
- Esto, ¿por qué se pone primero?
Vuelve a explicármelo tranquilamente y con una sonrisa grande.
- ¿Ahora lo entiendes?
- ¡¡Si, si lo entiendo!!
La abrazo de la emoción y cuando me doy cuenta, me separo un poco roja. Ella sonríe y habla.
- No te preocupes, no me molesta que me abraces. Eres de las pocas personas a las que se lo permito, siéntete privilegiada.
Nos reímos las dos a carcajada limpia. Empezamos a hacer tonterías sin darnos mucha cuenta. De pronto, alguien abre la puerta.
-¿Y esas risas?
- Hola Ana, pasa.
- Hola Mari, gracias.
Ana pasa y se pone al lado.