Asiento y sale de la clase. Mientras vuelvo a mi sitio ,Elisabet junto a Miriam y Lucía ,cuchichean mientras me miran. Estoy harta de esto.
Me vuelvo a sentar y entra la profesora de matemáticas, Maria Jesús. Se sienta en la mesa del docente y mira a la clase. Pasa lista tranquilamente y luego me mira.
Empieza a explicar el nuevo tema y nos manda varios ejércitos para repasar lo que acaba de explicar. Mientras los hacemos , ella se pasa por las mesas.
—Profesora, ¿me puedo sentar junto a Clara?
—Claro Elisabet.
¿Cómo? ¿Qué ha dicho? Bueno, estará conociendo a nuevas amigas, eso está bien. Elisabet se levanta y recoge sus cosas.
—Adiós, tonta.
—Pero, ¿yo que te he hecho ahora?
—No quiero hablar con chicas que nos dejan tiradas.
—¿Que yo os he dejado tiradas?
—Elisabet y Marina , parad —dice María Jesús, levantándose.
—Clase , quiero que os deis cuenta que mentirosa es Marina. No os junteis nunca con ella.
De pronto, toda la clase empieza a reírse y decir cosas. Otra vez, otra maldita vez. Empiezo a llorar, no aguanto más.
María Jesús me manda ir al baño para relajarme y manda a Elisabet al aula de convivencia. Aparte, pone un parte grupal a toda la clase. Realmente no sirven de nada.
Bajo rápidamente y me lavo la cara. Me encierro en uno de los baños y sigo llorando. Llevo demasiado tiempo aguantando todo. En verano paso algo parecido, pero por w******p.
—Marina, ¿estás aquí?
Esa voz me resulta familiar, pero no logro reconocerla. No quiero que me vea así nadie, pero es eso o que vaya abriendo puerta por puerta.
—Aquí, en el baño del medio.
Alguien abre la puerta, es María Jesús. Automáticamente, me abraza. Empiezo a llorar otra vez, aunque no quiero. No quiero que nadie sepa lo débil que soy así.
—No te preocupes, no te harán nada. Ya pasó todo.
—Tengo miedo —admito.
—¿Por qué miedo?
—Porque puede volver a ocurrir.
—¿El qué?
—El acoso, ya lo sufrí hace tiempo.
Nos quedamos un rato hablando , me hace reír en varias ocasiones y olvidarme de todo durante un buen rato. Suena el timbre.
—Bueno, Marina. Nos vemos luego. Cualquier cosa, me buscas.
Me da un beso en la frente y se va. Salgo del baño y miro que no haya nadie de mi clase. Subo rápido al departamento de Lengua. Ana me espera.
Llamo a la puerta y una voz me dice que pase. Abro la puerta y luego la cierro, ya estando yo adentro. Ana me mira con una sonrisa pero cuando me mira a la cara, cambia totalmente la expresión a preocupación.
Se levanta, se acerca a mí y me abraza, mientras me acaricia la espalda. Me mira a la cara, aprieta los labios y decide hablar.
—¿Qué te ha pasado?
—Nada, de verdad.
Ana suspira, debe de estar harta de que me dedique a decirle "nada" a todo. Me mira a los ojos y me hace un gesto para que me siente. Nos sentamos una enfrente de la otra y suspira, con pesadez.
—No nos vamos a mover de aquí hasta que me digas que ha pasado.
Está bastante seria, la verdad, así que decido contárselo. Le digo básicamente desde el principio de mi vida hasta lo que ha pasado hace unos minutos. En todo momento, ella se mantiene atenta y de vez en cuando, se sorprende. Otras veces estaba pensativa, otras felices, otras tristes y otras enfadada. Es una persona muy expresiva por lo que he podido comprobar. Cuando le cuento lo que ha pasado en clase , se enfada y se entristece.
—¿Enserio ha pasado eso?
—Sí, Ana —bajo la mirada.
—Menos mal que estaba Maria Jesús allí —dice en un suspiro.
—¿Te llevas bien con ella?
—Si, de hecho nos conocemos desde hace tiempo.
—Wow, ¿como la conocistes? Si es que puedo preguntarlo, claro.
—Tranquila. Fue en el instituto, en 2° de ESO. Que en mi tiempo era octavo de primaria. Ella había llegado nueva y era repetidora. Yo era antisocial , no tenía amigos, hasta que se acercó a mí. Empezamos a hablar, a conocernos y teníamos muchas cosas en común. Así que nos hicimos amigas muy rápido y nos lo pasamos bien. Llegamos al instituto y nos seguíamos viendo y jugando. Pero cada una eligió una carrera diferente en la universidad y nos distanciamos.
Suelta un suspiro tras terminar , pero un suspiro triste.
—¿Ya no os habláis?
—No mucho, pero al menos sabemos que las dos estamos bien y hemos conseguido todo lo que nos contamos que queríamos conseguir.
Alguien llama a la puerta del departamento. Ana avisa de que pase y la persona abre la puerta.
—Ah, perdona. No sabía que estabas ocupada.
—No te preocupes, ¿necesitabas algo?
—Hablar, pero ya hablaremos en otro momento.
—Como quieras, María Jesús.
Ella cierra la puerta y nos vuelve a dejar solas. Ana me mira y vuelve a hablar.
—¿Fue toda la clase entonces? —dice volviendo al tema
—Exacto.
—Quedan 10 minutos, ¿bajamos a tomar el desayuno?
—No tengo hambre. Si no te importa...quisiera quedarme aquí en el edificio.
—Quédate aquí en el departamento, sin problemas. Bajo y vuelvo, así te hago compañía.
—Claro, te espero.
Coge su monedero y se va. Yo me quedo allí sentada, pero decido levantarme para observar mejor unos papeles de Ana. Pone algo de "Divorcio en..." no leo más, ya que alguien entra. Miro y son las chicas. ¿Cómo sabían que estoy aquí?
—Hola tonta —dice Lucía cruzando los brazos.
—¿Qué queréis?
—Nada, solo decirte que eres una puta.
—No soy ninguna puta, Elisabet.
—No quiero verte cerca nuestra nunca más, putas y falsas cerca no.
—Dejadme, por favor. Nunca os he dado razones para que me tratéis de esta manera. Mucho menos a ti Elisabet.
De pronto, ella me pega un puñetazo, haciendo que caiga sobre la mesa y viendo todo n***o.