📖 Capítulo 46 – Las grietas del poder (parte 1) El amanecer sobre Buenos Aires tenía un brillo distinto, frío, metálico. Desde la terraza de Montecarlo, Alejandro observaba cómo la ciudad despertaba con la misma precisión que sus pensamientos. Había paz en la superficie, pero en el fondo presentía un cambio. Valeria se acercó con dos tazas de café. —Dormiste poco otra vez —dijo. —Hay movimientos extraños en los números —respondió él sin apartar la vista del horizonte—. No sé si es cansancio o instinto, pero algo no encaja. Lo que Alejandro no sabía era que, a pocas calles de allí, en una sala discreta de un restaurante de Puerto Madero, Martín Montecarlo firmaba el acuerdo que iniciaría la fractura. Frente a él, con un vestido n***o sencillo y una calma que imponía respeto, estaba El

