Elena ElenaLos dos guerreros prillón Krag y Rohn no solo me escoltaron a mí, sino a las otras dos chicas hasta la casa de Bahre, que más bien era como una base militar alienígena ultrasegura. Cielos. No tenía ni idea de qué hora era. Había oscurecido, eso era todo lo que sabía. Y también que extrañaba a Tane. Cuando nos acercamos a la entrada, noté que aún había más guardias patrullando el perímetro. El guardia de la entrada, un inmenso atlán que no reconocí, nos hizo señas para que ingresáramos; luego nos detuvimos frente a la mansión. Abby y Dominique se habían pasado todo el viaje en coche analizando cada palabra que había dicho durante mi entrevista con Chet. El vídeo. Los millones de visitas y el creciente número de estas que el vídeo recibía en línea. Me había convertido en una s

