Benedict —Vaya, el ejército sí que te pone en forma, ¿eh? —con las manos en las rodillas, me inclino frente a la casa de campo, tratando de recuperar el aliento—. Joder, Duncan. Recuérdame no volver a correr contigo. El imbécil está de pie, casi sin jadear, observándome divertido. —¿Y a ti te pagan por estar en forma? Demonios, quizá olvide lo de la empresa de seguridad y me dedique al béisbol. Ni siquiera me digno a responder. Además, todavía no puedo respirar. —¿Duncan te pateó el trasero a ti también? Al mirar hacia arriba, veo a Arthur acercándose. Con jeans y una camiseta polo verde, luce tan casual como Arthur puede lucir en público. —¿También te hace correr con él? —pregunto, finalmente logrando ponerme de pie. —Una vez. Corrí con él una vez —Arthur ríe—. Prefiero correr sol

