A partir de ese día comencé a conocer el verdadero significado de las cosas Gonzalo seria mi pareja, la persona que me acepto como medio de pago de una deuda que desconocía, la casa es bonita no lo puedo negar es pequeña y está bien cuidada, tiene todo los servicios y hay comida en el refrigerador, él me dijo que tenía que tenerle la comida a la hora, la ropa limpia y planchada, la casa limpia y en orden, me aclaro que no podía salir a la calle tampoco seguiría estudiando eso me entristece, soñé en ser una profesional aunque mis notas nunca fueron excelentes me gusta estudiar ahora ya no podía quizás más adelante él me dejara estudiar, pedía a Dios que mi situación mejore.
El tiempo no se detiene y sigue su camino, aunque mi vida seguía estancada encerrada en esta casa, Gonzalo no me trata mal pero tampoco bien, es extraño pero entiendo porque en si somos unos desconocidos, he hecho todo lo que él me dice para evitar problemas no se que pueda hacerme y si lo hiciera no tendría problemas en quedar impune ya que no hay quien llore por mí, cada día la realidad me golpea más duro estoy sola, los primeros días quiera creer que alguien vendría por mí algún familiar pero el tiempo fue pasando y las esperanzas muriendo hasta que ya no quedo nada de eso, ahora lo veo como un sueño de una niña tonta.
¿Ya está la comida?---no volteo a mirarlo
Si--- no me gusta levantar la voz no quiero que piense que le estoy gritando
Sirve—escucho que se va, hago lo que me pide, él come solo en el comedor, yo lo hago después pero en la cocina.
Hay ocasiones en que me imagino que estoy haciendo las cosas que hace una chica a mi edad, otras en que estoy con mis padres y hermanas en casa, pero luego al abrir los ojos la realidad me golpea estoy de prisionera de este hombre.
Meses después…
Todo comenzó con un empujón,un jalón de cabello, una cachetada,un golpe, una patada, al final una golpiza.
Después de un tiempo de convivencia Gonzalo comenzó a cambiar o mejor dicho a mostrar quien era realmente, si mi padre tenía una deuda con él era porque no era una buena persona, delante de todos mostraba una sonrisa encantadora pero en casa era otra cosa, los vicios dañan, destruyen y crean el infierno en un hogar en mi caso el infierno lo creo en mi, tenía prohibido hablar con los vecinos, salir de casa, dejándome claro que era su esclava en todos los ámbitos.
¡¿QUÉ HACES ASOMADA EN LA VENTANA?!—su grito me asusto, no me dio tiempo de voltear a mirarlo cuando sentí que me agarraba por el cabello y me estrujaba acto seguido sentí mi mejilla arder y mis labios doler, me dio una cachetada para luego tirarme contra el piso.
Él es un hombre mucho más alto que yo, por más que quisiera defenderme no podía, si me resistía me iba peor no tenia donde esconderme.
¡NO TE QUIERO VER COMO UNA VIEJA CHISMOSA PEGADA A LA VENTANA!--- me puse en posición fetal, lloro sin encontrar consuelo pidiéndole a Dios que me llevara de este infierno.
Y este infierno se convirtió mi vida.
***
Conocer a Cloe fue una gran oportunidad, pero había un inconveniente no podía verla tan seguido como quería mis estudios me lo impedían, los dos sabíamos que queríamos el uno del otro, ella conocedora más del tema me enseñaba muy gustosa la ventaja no involucrábamos los sentimientos, lo de nosotros es más de sexo sin complicaciones permitiéndome descubriendo una nueva forma de darle placer a la mujer y ella dármelo a mí.
Antes no viajaba tanto a ver mi familia, ahora con Cloe lo hacía muy seguido mi madre estaba feliz por verme tan seguido, por ser hijo de empresarios muy exitosos mis movimientos no pasaban desapercibos para las revistas de farándula, ella entendió sin problemas usando su casa, su habitación personal como punto de encuentro, ella era mi compañera s****l y yo de ella por el tiempo que quisiéramos.
¿Ya vienes?—su llamada no podía faltar los viernes por la tarde—
Estoy saliendo de la universidad, voy camino al aeropuerto---la escucho suspirar una semana sin sexo la tiene de mal genio—pronto llego
Te espero—hace una pausa—veten directo a mi casa—es una orden
Si señora—la escucho reír del otro lado de la línea para finalizar la llamada
Saliendo del aeropuerto busco directamente un taxi para irme a mi encuentro con la mujer que por ahora me tiene la vida más relajada, porque eso hace ella ser mi toque a tierra en medio de tanta frustración.
Al estar parado frente a la puerta de su casa, suspiro mi sonrisa no se quita de mi rostro, llegue a mi templo, toco la puerta para ser abierta por una hermosa mujer que anda en una lencería que hace volar mi imaginación haciendo que mi polla se endurezca, paso y siento su mano sobre mi erección , aunque la tela del pantalón y de mi ropa interior no me dejan sentirla por completo siento como la agarra con su mano, escucho como le pasa seguro a la puerta y dejo caer la maleta al suelo, estoy muy excitado verla con esa ropa trasparente color negra que hace resaltar su piel pálida, se aparta de mí para irse contoneando sus caderas rumbo a su habitación, no hay palabras ella sabe a que vengo y porque lo hago.
Quítate la ropa—sus palabras son firmes una orden, una maldita orden es lo que necesito para que me la folle contra la pared o donde ella me lo pida.
Si señora—la veo sonreír con malicia
Súbete a la cama—pasa por mi lado y me agarra mi polla y la masajea, gimo y ella ríe, subo me acuesto en todo el medio de la cama, se me monta a horcajadas pero no puedo tocarla hasta que ella lo pida.
Antes de iniciar esto tan nuevo para mí lo hablamos era un negocio, en donde se disfrutaba del sexo sin involucrar sentimientos en nuestro caso, preguntándome que me gustaría que me hiciera y que no, que debía decir si no me gustaba, esa era lo mejor todo lo que me hiciera me gustaba.
Siento como amarra mis muñecas a cada una de las esquinas de la cama luego se baja para amarrar mis tobillos a cada una de las esquinas de la cama dejándome expuesto ante ella, su sonrisa se ensancha, cuando saca su pañuelo favorito y me cubre los ojos, siento que me masaje mi polla quiero tocarla y no puedo, comienza a recorrer mi cuerpo con algo frio que hace que se me erice la piel la escucho reír sabe que quiero, siento que chupa la punta de mi polla haciendo un sonido obsceno para luego pasar su lengua en la punta, se aparta para colocarme el masajeador de pene es estimulante sumado a que continua pasándome por todo el cuerpo trozos de hielo, se sube sobre mi rostro poniendo su coño en mi boca para que la devore y eso hago con todo el gusto, sin decirnos nada lo sabemos todo el uno del otro.