Cuando Zack llegó a la habitación del hotel, dejo el regalo ya envuelto en un papel forrado de Dragon Ball Z, en el primer mueble que vio. Y sin pensarlo mucho se tiró sobre la cama, se sentía cansado, extremadamente y eso le sorprendía, el viaje no lo había cansado tanto. Pero sentía como si su cabeza se rompía en mil pedazos del dolor y para colmo, tenía fiebre. Se abrazó y se acurrucó contra la almohada, susurrando el nombre de Laurie. Ahora ese era el castaño, la almohada, su almohada. No tardó en caer a los brazos de Mórfeo, rápidamente. Se despertó por el sonido del llanto de un bebé, un llanto incesante. Abrió sus ojos, tardando de acostmbrarse por la luz del sol, que le daba directamente en la cara apesar de que aquellas nubes llenas de agua trataban de ocultarlo. Miró hacía su a

