—Logan vamos, perderemos el colectivo—gritaba Laurie esde la cocina, llamando a su hijo dormido. Zack suspiró, tomando un sorbo del café que Laurie le había servido. Eran las seis y el bus partía a las siete, eran tres horas y cuarenta y cinco minutos de viaje, desde Bristol a Liverpool. Logan había reaccionado con entusiasmo ante la idea de conocer a la familia de Zack y en cambio Laurie, había reaccionado nervioso, como si la idea ya estaba decidida. Y Zack, se encontraba igual o más nervioso que Laurie. Conocía a su mamá y sólo de saber eso le ponía los nervios de punta. —¿Quieres qué lo vaya a despertar, Laurie?—preguntó acercándose a el, dejando la taza ya vacía en la mesada. Laurie le sonrió girándose hacía el. Inclino su cabeza, buscando los labios del moreno. Algo que el tardó

