Dhara POV'S
Había pasado una semana del dichoso atentado en la casona, aunque todavía seguíamos quedándonos en el apartamento de Alexander. Hoy estaba sola y lo estaría por dos días, ya que el mafioso y Steve se habían marchado por unos asuntos a Rusia.
A pesar de que no me lo había dicho sé que fue para vengarse del atentado de la otra semana en la casona y como no quería quedarme tan solitaria había invitado a Scarlett a quedarse conmigo ya que ella también estaba en la misma situación que yo.
- Eres una estúpida y una tramposa! Yo había comprado el muelle y tu Plaza Park, me lo debiste haber vendido y así no hubieses caído en banca rota - me burlé de Scarlett mientras la miraba enojada porque nunca había aprendido a perder. Jugábamos monopolio como niñas pequeñas, recordábamos nuestros viejos tiempos cuando una de las dos iba a casa de la otra a pasar la tarde.
El timbre interrumpió nuestro momento en donde como de costumbre yo me burlaba de mi amiga para hacerla rechistar.
- Yo abro - dije parándome de las alfombras y caminando hacia la puerta.
Miré a todos lados después de estar parada en la entrada pero no había nadie, mis ojos se fijaron en el suelo en donde había un sobre amarillo sellado, inmediatamente lo tomé en mis manos curiosa de lo que pudiera ser pero este no decía para quien era, no llevaba dirección ni mucho menos decía quien lo había enviado. Cerré la puerta detrás de mí y caminé hacia la mesa donde sacando una silla tomé asiento.
- Ábrelo que esperas! - me dijo Scarlett de repente.
- No sé, tengo un presentimiento extraño – le dije tocando la cadena que colgaba en mi cuello. Esa que Alexander me había regalado.
Abrí el sobre y saqué una hoja que estaba doblada en cuatro partes en donde con lindas letras decía “Para la Reina Del Mafioso”
- Léela, es para ti- me susurro Scarlett haciéndome incluso poner algo contenta, pues tal vez podía ser de Alexander.
- Esta bien – le contesté suspirando profundo.
La desdoblé y empecé a leer.
Querida Dhara
No nos conocemos, pero solo quiero tu bien, Alexander no es un hombre de fiar. Se cansará de ti, ese mafioso no te quiere. Es un mujeriego y usa a las mujeres para tener sexo, luego simplemente las remplaza y se olvida de ti. Primero te va a tratar como a una reina y luego te va a abandonar dejándote sucia y encharcada en su mundo. Si no me crees, mira las fotos. Lo siento Dhara.
Att: LBA
Seguí al siguiente paso con el corazón en un hilo. ¿Sería verdad? ¿Qué me mostrarían esas fotografías? Scarlett tomo la carta y la leyó. Saqué el otro sobre blanco que habitaba dentro del amarillo obteniendo en mis manos aquellas láminas, las volteé ya que estaban boca abajo y lo que vi hizo que las fotos cayeran de mis manos hacia la mesa. Todo mi sistema nervioso se descontrolo.
Era Alexander…. teniendo sexo con una pelirroja.
Alexander encima de esa tipa. ME HABIA SIDO INFIEL.
Me fijé en las fechas que la foto decía. Era ayer a las 10:22 pm.
Me marché corriendo hacia el cuarto y me tiré en la cama a llorar por unos minutos hasta sentir los brazos de Scarlett abrazarme. Nos quedamos así por Un largo rato mientras yo desahogaba todo mi dolor y mi pena.
- Lo siento mucho, pero no creo que eso sea verdad, ya ahora todo el mundo puede hacer montajes y… - quiso hablar, pero no la deje terminar.
- ¡No, esas fotos dicen la verdad! ¡Están claras! – le grité.
Mi corazón estaba roto en millones de pedazos. Esas imágenes no iban a salir de mi cabeza NUNCA.
- Que vas a hacer? – me preguntó viéndome con tristeza y preocupación.
- Me voy. Vas a salir ahora mismo y me vas a comprar el primer vuelo de avión que encuentres. ¡El primero, sea de primera clase o no! Mientras yo voy a empacar mis cosas y voy a dejarle una carta al mafioso, me voy a seguir con mi vida o mejor dicho a comenzarla, a terminar mi carrera, a trabajar limpiamente y a olvidarme de Alexander - dije secándome las lágrimas.
- Enserio te vas a ir? – me pregunto triste incluso con los ojos aguados.
- ¿Me ves con cara de que no? – le pregunte fría. - ¿Me vas a hacer el favor sí o no? -
- Si, ahora mismo la compro en línea - Dijo rápido saliendo por la puerta.
Busqué en el armario ropa y escogí una chaqueta negra de vestir, una blusa de lana, unos jeans cremas, una bufanda, unos tacones, tomé un bolso y me hice una coleta. Hice todo lo posible por tapar mi rojo rostro y mis labios hinchados.
Tomé una hoja de papel y un bolígrafo y empecé a escribir la carta que marcaría lo pensaba de todo este maldito suceso.