Capitulo 17

858 Palabras
Dhara POV'S   Alexander había organizado una pequeña reunión de amigos entre nosotros. Scarlett, Steve, Daniela, James, David, Alexander y yo.   Me Había vestido con una ombliguera blanca de mangas largas, una falda holgada de color rosado y unos tacones color crema, en mi cuello llevaba un hermoso y delicado collar que Alexander me había regalado que decía Queen. Era precioso.   Llevaba seis meses al lado de Alexander, al lado de la mafia. Viviendo cada día como si no me hubiera cambiado la vida, aunque con la falta de mis abuelos y mi padre, lo único que no me completaba era que no estaba con ellos, sabiendo que sufrían porque seguían buscándome, aun no se daban por vencidos y aunque quisiera no podía llamarlos porque no tendría que contarles ni como decirles que estaba bien ya que se me saldrían las lágrimas y terminaría contando la verdad. Pero no me puedo quejar, he conocido un lado del mundo que antes no tenía idea que existía. No puedo decir que me he retrasado con mi carrera, pues he estado estudiando en línea. Es genial ver como tu novio te toma de la mano y te lleva con él a cada una de sus fiestas y reuniones de negocios, ver como se dirigen a mi como La Reina del mafioso, me encanta. Habíamos pasado por momentos lindos pero también difíciles como toda pareja, pues todos los días se presentan distintos caos por los cuales pueden surgir indiferencias, pero nada grave. Me gustaba acompañarlo y mimarlo en sus horas de trabajo, terminaba agotado y ahí estaba yo para llenarlo de masajes y besos que lo hacían sentir mejor. Los muchachos y mi mejor amiga son personas que tal vez no estaban en mi plan de secuestro, pero por cosas de la vida están y me alegro de eso. También hacen de mi vida con el mafioso más placentera.   - ¿Oye Dhara y ya se lo has visto, como lo tiene del tamaño de una macana o del tamaño de mi dedo meñique? - se burló James haciéndonos reír.   Estábamos sentados en la terraza, allí cada quien estaba sentado con su pareja. Menos David. Me sonrojé por el comentario de James, no sabía que iba a contestar. Escondí mi cabeza acurrucándome en el hueco del cuello de Alexander.   - James, yo pensaba que tu no eras Gay. Si tanto interés tenías en saber cómo lo tengo no tenías que decirlo en público. Cuando vuelvas hacer esos tipos de comentarios no me va a importar volarte la cabeza de un tiro, que no harás falta en este mundo - dijo Alexander sonriéndole con sarcasmo.   - Tranquilo hermano, no volveré hacer esos tipos de comentarios jamás en mi vida - dijo Jame asustado, causándonos gracia.   De un momento a otro notamos como se escuchaban unos pasos, eras pisadas de zapatos fuertes. De repente abren de golpe la puerta y vemos a los guardaespaldas de la casona entrar como locos en busca de Alexander.   - Señor Alexander, tenemos problemas. Nos han invadido, están armados y son muchos, no tenemos tiempo- dijo uno de ellos agitado con una arma en las manos.   - Que!? ¡Es imposible! Divídanse en grupo de dos, tomen todas las armas posibles del cajón de emergencia y acaben con esos malditos – ordeno el mafioso muy serio y enojado.   Los guardaespaldas se fueron asintiendo a las órdenes y rápidamente Alexander me tomó de la mano.   - No te dejaremos esto a ti solo, somos socios y estoy seguro de que nos buscan a todos - dijo Steve sacando una pistola de debajo de su chaqueta.   - Estoy con ustedes, se metieron contigo, también se metieron conmigo - dijo James por primera vez en la vida serio.   - Soy tu hermano! Vamos a darle con todo - dijo David dispuesto a unirse al enfrentamiento.   - Bien, chicas tienen que quedarse acá arriba, no pueden bajar por nada del mundo, van a escuchar millones de disparos y tiene que quedarse acá arriba. ¿Okey? - nos Alexander mirándonos a ambas con un tono que me asustaba.   Mi corazón latía muy rápido, tenía miedo de que le pasara algo, tenía miedo de que me lo arrebatarán.   - No prometo nada - dijo Scarlett   - yo tampoco – le contesté   - Yo menos - completó Daniela   - Tienen que quedarse acá! Las pueden matar y juro que, si eso pasa, no nos lo vamos a perdonar. ¡Si bajan o hacen mucho ruido no les quedará un segundo de vida! – nos gritó Steve.   - ¡Ni se te ocurra bajar, me escuchaste! ¡Jamás! Cuando todo haya pasado vendremos por ustedes, Dhara no estoy jugando, ¡no quiero que te pase nada! ¡Nada! vendré por ti - me dijo amenazadoramente dejando un corto beso en mis labios. Su última mirada fue penetrante, manipuladora, triste, enojada, con adrenalina, pero con preocupación.   - Prométemelo! - me dijo exaltado.   - Te lo prometo! - le dije abrazándolo rápido y viéndolo irse con James, David y Steve.   Siento que me han arrancado algo de lo más profundo de mi ser, siento que cosas malas están por venir.
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