No dudaba que mis padres tuvieran buenas intenciones para mí, habían luchado por muchos años para darme la mejor formación tanto académica como moralmente, colegios prestigiosos, me inscribieron en varios deportes para fomentar la disciplina en mi vida, pero eso…no evitaba que me equivocara como ahora. Me sentía triste por decepcionarlos, no era esto lo que buscaba para darles un nieto, probablemente tendría que haberme casado primero para que lo tomaran mejor, pero ya había hecho las cosas, no podía echarme para atrás con esto. Un aborto no era la solución y si lo hiciera, tendría las miradas de todos apuntándome, juzgándome, no tan silenciosamente. —Gracias— conteste finalmente, aliviada de no convertirme en una paria en la familia. No sé, que haría si ellos me dieran la espalda. —¿

