Cuando las puertas se cerraron me negué a ver a otro lado que no fuera enfrente de mi posición. El silencio fue incomodo por un rato. —Las cosas no son como parecen— genial ahora trataba de justificarse. —No tienes que decirme nada— me puse seria, tratando de controlar mi corazón desbocado —Yo misma te pedí que fueras a verla y lo que tu decidas no tiene nada que ver conmigo — y lo decía enserio, aunque mi corazón opinara lo contrario. El trato de tocarme, pero lo aparte de inmediato. Soltó un suspiro molesto, para cuando llegamos al parqueadero las cosas no podían ser más incomodas. Me sentía intranquila estando en el auto, pero era la manera más rápida de llegar a mis cosas. —¿Qué tal están tus padres? — sabia que trataba de cambiar el tema para suavizar el ambiente y no sabía si d

