—Puedes relajarte un poco, los problemas seguirán ahí mañana— trato de relajarme mi prima, eso fue muy dulce de su parte, ser tan comprensiva en una situación como esta. Algo en sus ojos me hizo saber que necesitaba hacerlo, acepte de mala gana, cuando me disponía para irme pase por el lado de todos en la sala de estar. Hablaban en voz muy baja, ni siquiera voltearon en mi dirección en cuanto pase, continue hasta llegar a las escaleras, cuando llegue a la cima sentí un repentino mareo, pero como pude me aferre a al barandal. Una vez llegue a mi cuarto, me metí entre las cobijas sintiéndome engullida con ellas, como si todo desapareciera a mi alrededor. Quede inconsciente rápidamente, una última pregunta surgió en mi interior, ¿Qué pasaría con mi bebe? ¿Había un riesgo de que fueran dos?

