Quería saber quién podría estar repartiendo esa clase de rumores, para silenciarlo. Sentía que las venas de mi frente se brotaron por la rabia que esto ocasiono en mi interior, por mas que me repitiera que eventualmente pasaría no podía evitar sentir…que estaban pasando por encima de todos de forma egoísta. —Curiosa elección de palabras señor Reymond— pude ver como su espalda se puso un poco más recta, dejo de ser Matthew para ser el señor Reymond —me gustaría saber que corredores son los que menciona. Pude ver como se sentía abochornado por encontrarse hablando de rumores de pasillo. Un elegante hombre de negocios dominado por el poder del chisme, nunca pensé que el seria de esos. —Se cuenta el milagro, pero no el santo— me soltó como respuesta. Había escuchado aquella frase popular a

