-Pensé que ni siquiera te aparecerías por aquí. Nunca te han gustado mucho estas reuniones. -Bueno, no quería desobedecer a tus órdenes. -Sin embargo, lo hiciste. Edward lo miró con las manos en su escritorio. Ian sólo levantó una ceja. -Te dije que no te quería ver metido en problemas. Vas a Londres ¿Y qué es lo primero que haces? Acribillar una estación de policía. ¿Enserio, Ian? -Escucha. Puedo explicarte el por qué.-Se excusó Ian, intentando calmarlo. -No necesito tus explicaciones. No es la razón por la que te traje aquí. -¿Cuál es, entonces? El hombre respiró con frustración, encendiendo un habano y mirando hacia su ventana. -Temo que tu hermano esté metido en algo malo. -¿Froy? -Hablo de Nicolás. Siento que me está ocultando demasiadas cosas. Me enteré que la última seman

