Me desperté con la alarma sonando a mi lado. Abrí mis ojos, y encontré a Audrey durmiendo de manera plácida a mi lado, como si ese incesante y molesto pitido no le molestara en absoluto. Me estiré hacia su mesa de luz, con el fin de apagar aquella alarma. Al ver su rostro tan impoluto, tan pacífico y tan cómodo sobre su almohada decidí que no le despertaría. Sin embargo, conmigo la historia era diferente. Me levanté de la cama con suavidad e intentando no generar demasiados ruidos. Una vez en la cocina encendí la cafetera mientras buscaba algo en la nevera para poder desayunar. Cuando volví a cerrar la puerta, una pequeña y somnolienta Audrey se encontraba frente a mi tallando sus ojos mientras bostezaba. No pude evitar sonreir ante su imagen. -Lo siento, no quería despertarte. Te veías

