Ambos quedamos expectantes observando la mirada pálida y preocupada de Froy. A pesar de que su mirada se mantenía entre yo y mi padre por un momento, se clavó finalmente en mi, mientras se acercaba intentando controlar su respiración. -Ian, necesitas acompañarme, es urgente. A pesar de la clara interrupción, a mi padre no pareció molestarle la entrada abrupta de Froy en su oficina. Quizás fue la mirada que le vió en su rostro o la desesperación con la que me había buscado, pero sólo se mantuvo en silencio en una esquina. Por mi parte, pocas veces había encontrado a Froy de esa manera. No podía decir cuál de todas las emociones en sus ojos me afectaban más. Pero sabía que algo no debía de ir bien. -Tranquilo, intenta calmarte.-Dije mientras le sostenía por los hombros para que me mi

