Voces. Muchas voces se oían a la lejanía. A medida que recuperaba la conciencia, sentía cada centímetro de mi cuerpo doler. Me quejé por esto e intente abrir mis ojos, pero una luz blanca enseguecía mis pupilas. -¡Estás despertando! Oí una voz algo chillona. Abri mis ojos nuevamente para ver el rostro preocupado de Audrey verme atentamente. Me acomodé en el lugar y le di una vista panorámica a todo. Estaba en una cama de hospital. Y para mi sorpresa no sólo Audrey estaba aguardando por mi allí, ya que su novio se encontraba de brazos cruzados observando la situación. -¿Dónde estoy?-pregunté débilmente, ya que mi garganta se encontraba seca. -En emergencias. Te desmayaste en la puerta del apartamento. Pensé que no despertarías más.-Ella tomó mi mano, sonriendo.-Pero qué bueno que hayas

