Capitulo 2

2686 Palabras
Desperté. Trataba de recordar lo último que mis ojos habían contemplado. De recordar lo que había ocurrido.  'Parece que mis mareos desaparecieron, pensé para mis adentros. Tenía el extraño presentimiento, de haber experimentado algo, antes de despertar. De haber experimentado algo, antes de entrar en cordura y razón. Mas, ¿Cómo era eso posible? Observe a mi alrededor, y para mi sorpresa, me encontraba en la biblioteca. ¿Qué hago aquí?, pensé, tratando de encontrar una respuesta. Había despertado en la biblioteca de la escuela sin saber cómo había llegado hasta ahí. ¿Qué ha ocurrido realmente?  Algo andaba mal. Mientras seguía pensando, trate de dirigirme hacia donde se encontraba la fiesta de graduación. Una incómoda sensación despertó, al observar mi vestido, que se encontraba impregnado, impregnado de un acuoso liquido rojizo. impregnado. Impregnado de sangre. ¿Qué demonios?.. ¿Qué es esto?.. Ahora estaba más confundida de lo que me encontraba. Mientras las penumbras invadían el solitario entorno, percibí un sollozo, a consiguiente, de un siniestro alarido resonando, al fondo de la biblioteca, que me dejo completamente atónita.  No estaba sola. Alguien se encontraba conmigo.  —¿Quien anda ahí?— exclamé titubeante. —¡Loren!..— era Tony, ¿por qué se encontraba al fondo de la biblioteca?, ¿por qué su voz se escuchaba diferente?, todo esto era extraño. Tony se encontraba al fondo de la biblioteca, vociferando, lanzando desgarradores gemidos. Su voz se percibía gélida, y vacía. Todos aquellos alaridos, provenían de un alma que se encontraba sufriendo. Tony se encontraba sufriendo. '¿Qué está ocurriendo?', pensé, mientras mi corazón se aceleraba de una manera inimaginable. —¿Tony?.. ¿dónde estás? — pregunte con tremenda inquietud. Merodeaba lentamente en cada espacio que formaban las repisas de los libros, mientras mi alma se estremecía con pavor e insolencia. Solo tenía un único objetivo en aquel horripilante momento; encontrar a Tony, en medio de las penumbras de la biblioteca. Seguía en estado de amnesia, sin saber absolutamente nada. Mi mente cavilaba ferozmente, tratando de encontrar explicaciones y recuerdos, mas me era imposible.  ¿Por qué Tony se encuentra vociferando de manera grotesca en la biblioteca?.. ¿Por qué no recuerdo absolutamente nada?.. Las mismas preguntas turbaban en mi mente, una y otra vez, en cada respirar. Finalmente, lo encontré y al mirarlo, supe que algo verdaderamente andaba mal. Muy mal. Tony se hallaba tirado, en el suelo de aquella biblioteca. Un cuchillo atravesaba su pecho, mientras la sangre escurría sobre su cuerpo. Mientras la sangre inundaba cada extremidad de sí, y su rostro comenzaba a perderse de la realidad. Y fue ahí cuando supe lo que se encontraba ocurriendo. Fue ahí cuando supe. Cuando supe que mi vida había cambiado por completo. Fue ahí cuando supe. Cuando supe que la vida de Tony había cambiado por completo. Cuando supe que mi amado Tony se encontraba muriendo.  Sus respiraciones cada vez se dificultaban más, mientras que su distorsionado rostro afirmaba aquel desasosiego que comenzaba a arrastrar su cuerpo hacia un último aliento de vida. Arrastrar su cuerpo hacia la muerte. Me dirigí rápidamente hacia él. Vi como el dolor mismo era su rostro, cubierto de pavor y lágrimas. Cubierto de miedo y tristeza. Entonces, le pregunte con voz entrecortada: —¿Qué ocurrió Tony? Su dificultad para hablar era de manera exagerada. El miedo penetraba en mis entrañas y no dejaba de preguntarme lo mismo en cada azorado pensamiento.  Tony me miró fijamente, y entre sollozos dijo: —Loren.. ¿Porque clavaste el cuchillo sobre mi pecho?, ¿por qué acabas de arrebatarme la vida? Mi vida se desmorono en el vacío. Las palabras de Tony atizaron fuertemente contra mi alma. La forma y la falta de sensibilidad en la que él había expresado tal falsa afirmación, destruyeron mi corazón por completo. Quedé sin habla y mirando fijamente a Tony, comencé a sollozar. Mi confusión era enorme... ¿Porque Tony afirma que yo he clavado el cuchillo sobre su pecho? Esto no tiene sentido.  Apenas podía recordar lo que había sucedido.  Con tremenda confusión abrí mi boca para hablar, mas me era imposible. Solo titubee, dejando que la impresión del momento, me dominara. Simplemente, las palabras no podían salir de mi boca.                         —Tony, ¡Tony! ¡No me dejes!— exclamé, al ver como los bellos ojos azules de Tony, comenzaban a apagarse. A quedarse sin vida. Su pálido rostro se ladeo hacia la parte superior del suelo, mientras que su último respiro, finalizo en medio de un largo suspirar.  Él había muerto. Tony había muerto. Di un gran alarido. Con la soledad carcomiendo mi ser, tome la mano de Tony. Mis ojos apenas podían ver, pues las lágrimas me nublaban la vista. De un momento a otro, sentí la textura de una pequeña hoja de papel, que yacía sobre su mano.  Confundida, pillé la nota de la mano del c*****r, y estremeciéndome la leí. 'Se quién asesinó a Tony' ¿Qué clase de juego es este?, ¿quién ha dejado esto?, sin duda alguien retorcido. Supe al instante, que el asesino de Tony, me había dejado la nota. Pero... ¿Por qué?  Mi novio había sido asesinado, por una razón que desconocía. Y alguien me había traído hasta la biblioteca, para que contemplará su muerte. Su asesinato. Vociferaba, con un dolor que nunca antes había experimentado. Me acerque hacia el rostro gélido de Tony y lo bese en su mejilla. Permanecí quieta por unos segundos, deseando que este instante solo fuera solo una pesadilla, mas no lo era. Esto era la realidad. La realidad de mi vida.  Las últimas palabras de Tony, habían sido una afirmación a una falsa creencia que trataba sobre mí, haciendo el papel del asesino. Mas sabía que eso era imposible.  No era capaz de acabar con la vida de alguien, mucho menos si se trataba de la persona que más amaba. Me recosté a su lado, cavilando sobre qué hacer. ¿Le hablo a alguien?, o ¿dejo las cosas así?  Sin duda tenía que actuar.  Un aterrador chirrido me dejo atónita por completo. Alguien andaba por ahí.  ¿Quién? El asesino. Me levante de un salto, estremeciéndome lentamente. Movía mi cabeza de un lado a otro, tratando de divisar al asesino.  La oscuridad predominaba. Forcé mi vista con el fin de ver algo. Solo podía divisar las repisas de los libros yaciendo bajo la oscuridad. Camine sigilosamente, merodeando por los pasillos, que las repisas armaban, sin embargo, nadie se encontraba.  El crujido de una puerta retumbó en mis oídos.  Corrí hacia donde el ruido provenía. Me di cuenta que la puerta de emergencia de la biblioteca se encontraba cerrándose.  Precipitada, me dirigí hacia allá. Sentía que mi alma explotaría de la impotencia que cargaba en ese momento. Solo quería encontrarme con el asesino. Encontrarme con aquel individuo que había arruinado mi vida, para así, yo arruinar la suya. Al abrir la pesada puerta de emergencias, no se encontraba absolutamente nadie por los alrededores. El aire ululaba, y el sosiego seguía invadiendo la pequeña ciudad.  Con las esperanzas enterradas, volví hacia la biblioteca; sin embargo, para mi sorpresa, me encontré con una chica que reconocí de inmediato. Era una chica de mi clase. Divise como se encontraba gélida, mirando el c*****r de Tony, que yacía todavía con el cuchillo sobre su pecho, y la sangre rebalsando de sí. Percibí el evidente miedo de la chica en sus oscuros ojos.  —¿Tú lo mataste? — titubeo, mientras retrocedía lentamente.  —¡No!, ¡jamás haría eso! La chica salió disparada en busca de ayuda.  Nadie me creería.  Un huracán apareció en mi cabeza, imaginándome lo que estaba a punto de suceder.  Estaba acabada.  Amy apareció en la biblioteca, junto a Jim. La cara de Amy se palideció, cubriéndose de lágrimas, al ver a Tony muerto sobre el suelo.  De un momento a otro, la biblioteca comenzó a llenarse más de lo común. Voces y cuchicheos resonaban por el entorno. El caos comenzaba a tornarse, mientras algunos lloraban, otros gritaban y unos cuantos solo se quedaban en estado de shock.  Amy me lanzo una mirada difícil de descifrar. Y solamente prosiguió a llorar de rodillas frente a la muchedumbre. Las especulaciones crecían, con forme si yo había asesinado a Tony. Todo parecía que así lo era, por las oscuras manchas de sangre que se encontraban esparcidas sobre mi claro vestido. Sin embargo, no entendía como a pesar de conocerme, me creían posible de cometer tal horrible acción. Podía escuchar las críticas y sentir las turbias miradas que me atravesaban por completo.  Permanecí sin decir ni una sola palabra. Sólo miraba a todos, observando con rostros horripilantes aquella escena. Los profesores y las autoridades de la preparatoria llegaron, optando por hablarle a la policía, para que se encargará de aquel asesinato que había irrumpido en pleno baile de graduación. Al llegar la policía, mandaron a todos los estudiantes, (incluyéndome) a las oficinas de la escuela, con el fin de interrogarnos uno por uno.  Todos se miraban entre sí, con ojos desorbitados. Las horas transcurrían lentamente. Los segundos, podían sentirse invadidos de una indescriptible tensión. Nos encontrábamos formados en una fila, esperando nuestro turno, para ser interrogados por la policía. En ese mismo instante, se encontraban interrogando a Jim. Nadie estaba seguro de lo que estaba ocurriendo dentro de aquella oficina. En medio de todo el ajetreo, Amy y yo, nos encontrábamos entrelazadas, sosteniéndonos fuertemente, con nuestros brazos, mientras llorábamos, lamentándonos por la muerte de Tony Miller. Nuestros sollozos retumbaban en las oficinas, interrumpiendo el incómodo silencio. —No entiendo que fue lo que pasó— titubee, apenas audible en el oído de Amy.  —Nada tiene sentido. Amy tenía razón. Nada lo tenía. No sabía qué diría en el interrogatorio. ¿Menciono lo de las notas?, ¿menciono sobre mi repentino desmayo?, ¿qué conviene decir, y no decir?  Tenía miedo a que no me creyeran. Tenía miedo a que me culparan de un crimen que no había cometido. Había demasiadas pruebas en mi contra, pruebas que me apuntaban como la asesina de Tony.  Lloraba de desesperación y pavor. Solo quería salir huyendo de ahí. Pero, tarde o temprano tendría que enfrentar la aterradora situación en la que me encontraba hundiéndome. Me hundía en la miseria, y nadie estaba ahí. Ahí para ayudarme. Una grave voz en mi hombro interrumpió mi interminable llanto y mis incesantes pensamientos. Era el oficial. Había llegado la hora. Era mi turno. Me aparte de los brazos de Amy. Observe a Jim, saliendo cabizbajo de la oficina. —¿Qué ocurre? — titubee, limpiándome las lágrimas de mi rostro.  —Lo siento Loren, tuve que decir lo que realmente ocurrió.  —¿Qué?, ¿a qué te refieres?  Mis cavilaciones comenzaron a desplomarse de terror. Mis palpitaciones dentro de mi alma, comenzaron a acelerarse, y mi rostro se palideció.  Jim suspiró, tomó una bocanada de aire, y dijo:  —Pues.. —Señorita Peters— un robusto oficial, interrumpió lo que Jim diría—.Acompáñeme a la oficina para hacerle unas preguntas.  Me quede pálida del miedo. Era la hora. La hora para enfrentar la verdad.  Sentimientos profundos rondaron dentro de mí, apoderándose de mis pensamientos y emociones. Camine, siguiendo al oficial hasta la oficina. Los estudiantes me miraban, mientras los siseos retumbaban en mis oídos. Estaba segura sobre lo que todos pensaban de mi. Finalmente entre a la oficina, me sentó en la pequeña silla de metal que se encontraba frente al escritorio del director; el oficial me observó de pies a cabeza. Luego se incorporó en el amplio asiento, tosió fuertemente, conllevando su mano izquierda hacia su boca. A consiguiente tomo una libreta, dando al descubierto una pluma. Me lanzo una mirada, y finalmente musitó:  —De acuerdo señorita Peters, ¿tiene algo que decir antes de comenzar con estas preguntas que a continuación le haré?— no dije nada, solo mire al oficial y negué rotundamente.  —Como puedo ver, es usted una señorita ejemplar. Con buenos promedios y conducta perfecta. Tiene 18 años, y vive en la calle 33 de SeaTac. Ahora comenzaré con una pregunta sencilla, ¿está bien?— negué para mis adentros, mirar al intimidante oficial.  —. ¿Dónde se encontraba usted, esta misma noche, entre las 9:00-11:00 pm? A continuación un silencio se impregnó en el instante. Me quede sin saber qué contestar. Sabía la respuesta, pero algo dentro de mi supo que tenía que mentir. Nadie me creería si decía que me había desmayado y despertado en un lugar diferente. Nadie me creería si hablaba sobre la nota, o sobre las últimas palabras que Tony me había dicho.  —Me encontraba en el mismo lugar que todos.  —Muy bien— El oficial cerro la libreta con brusquedad, se levantó del asiento, y se colocó a unos centímetros de donde me hallaba estremeciéndome—.Esto requiere muchísima sinceridad. Usted afirma haber estado en la fiesta, bailando y riendo, en el momento exacto en el que Tony Miller desapareció y murió.. Ahora, dígame.. ¿Cómo lo encontró? —Yo.. Lo buscaba, y... El oficial me interrumpió, preguntando acosadoramente:  —¿Por qué su vestido está manchado de sangre?  Me comencé a estremecer. El sudor a causa de mis nervios comenzó a desprenderse de mi cuerpo como un río escandaloso. La tensión me dejaba sin habla y sin razonamiento ante mis cavilaciones. Desvíe mi mirada hacia otro lado, tratando de que el oficial no notará mi miedo. Mas él se acercó hacia mi rostro,  con atemorizantes ojos, provocando que titubeara: —Yo, no sé. Es algo que no puedo explicar.  —Señorita, un testigo afirmó haberla vista entrar a la biblioteca junto a Tony, una hora antes de que él fuera asesinado... Esto significa que...  Estalle. ¿Cómo podía decir eso? No había cometido homicidio. Sentí un terrible odio hacia aquel oficial, un terrible odio hacia aquel testigo, que había dicho tan falsa afirmación. En un instante, me di cuenta sobre qué Jim era aquel testigo. Jim me había delatado de algo irreal. Me levante y con una ira profunda me desahogue: —¡Cómo puede decir eso?, ¡no soy capaz de asesinar a alguien!, ¡está mintiendo!, ¡alguien quiere inculparme!, ¡alguien ha planeado esta embarullada situación!, ¿cómo es que no lo puede ver?  El oficial me miro atentamente. —Tendrá que acompañarnos a la estación de policía— repuso severamente mientas, sacaba unas esposas de su bolsillo y me las colocaba sobre mis sudorosas manos. No pude controlar mi llanto. Comencé a vociferar. Sentía como todo se derrumbaba, como todo se tornaba grisáceo a mi alrededor. A continuación, salí de la oficina, junto al oficial.  Las miradas de todos me invadieron. Miraban mi desfigurado rostro- a causa del maquillaje corrido-. Miraban el vestido impregnado de sangre. Miraban las esposas que sujetaban mis manos. Cientos de ojos me escudriñaban con la mirada.  Mire a Amy. Por primera vez en su vida, me dio la espalda. La conocía bien, y sabia claramente, lo que ella estaba pensando. Lo que ella creía acerca de mí. Creía que yo era la asesina de su hermano. La asesina de Tony. Ahora me odiaba. La había perdido. Dirigí mi vista hacia Jim, sus ojos se encontraban rojos, atestados de lágrimas. Me miró, diciendo:  —Lo siento.  Suspiré, mirándolo con aquel tipo de mirada que expresaba más que las palabras. Lo mire, con una decepción que había sido desterrada desde lo profundo de mis entrañas. Lo había perdido. Había perdido a Jim. Había perdido a Amy. Había perdido a mis dos mejores amigos. Al salir de la preparatoria, el oficial me llevo hacia el auto de policía. Entre, y el silencio que yacía sobre esté, se destruyó con amargos sollozos.   ¿Qué ocurrirá ahora?, las preguntas sin respuestas brotaban desde lo profundo de mi cabeza.  Mi vida estaba completamente destruida.  La gente que más amaba se había ido de mi lado.                                                                                                   Me encontraba sin nadie.  Me encontraba sola.                                                                                                                                                          Sola en un mundo de injusticias.  Sola en un mundo. En un mundo sin Tony Miller.  
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