"Te noto nerviosa…” “No te preocupes, María", consolé a mi suegra. Negué y avancé hasta la cocina, sosteniendo un vaso con la mano temblorosa. Me sentía descuidada respecto a mi embarazo y temía que algo terrible pudiera ocurrir. No creía poder soportarlo. Cuando me volví después de sentarme con el vaso de agua, choqué con un cuerpo. "¿Erin?", pregunté en voz alta. Su mirada se dirigió hacia abajo. “Si…”. "Perdón, no sabía que estabas en casa", dije. "Llegué hace 10 minutos", respondió. “Ah…”. "Yo ingresé por la otra puerta", explicó. "Ya veo", comenté. "¿No quieres quedarte a cenar?", preguntó María con una sonrisa, y yo la miré queriendo asesinarla. "No, tengo una cena con mi novia", respondió. "Oh, está bien", comentó María y volvió al sofá. "Bueno", murmuré incómoda, y lo

