El segundo día en mi nueva escuela comenzó temprano, mucho antes del primer timbre. La emoción y los nervios se mezclaban en mi estómago mientras me preparaba para enfrentar un nuevo día. Había quedado en encontrarme con Erin antes de las clases en la entrada de la escuela, y no podía evitar sentirme ansiosa por verlo nuevamente. Me miré en el espejo y ajusté mi mochila antes de salir de casa. Mi madre me había deseado un buen día y me había preparado un delicioso desayuno. A pesar de los nervios, me sentía agradecida por su apoyo incondicional en esta nueva etapa de mi vida. Al llegar a la escuela, el aire fresco de la mañana me despertó por completo. Erin ya estaba allí esperándome, con su sonrisa amigable de siempre. "¡Buenos días, Pilar!", me saludó mientras me acercaba a él. Era in

