Esa tarde prometía ser especial. Después de mi mañana en el parque con Erin y Sheila, aún me sentía llena de energía positiva y lista para disfrutar de más momentos con mis amigas. Recibí un mensaje de Erin invitándome a su casa para una tarde de juegos de mesa y charlas relajadas. No lo dudé ni un segundo y me dirigí a su acogedor apartamento. Erin me recibió en la puerta con una sonrisa cálida y un abrazo amistoso. Su apartamento estaba decorado con toques creativos y coloridos, reflejando su personalidad vivaz. Sheila también estaba allí, y juntas comenzamos a jugar un emocionante juego de mesa. Las horas volaron mientras reíamos y competíamos en el juego. Durante una pausa para tomar té y galletas caseras, nuestras conversaciones se volvieron más íntimas. Compartimos historias perso

