Sonreí tímidamente hacia Esteban mientras nos enfocábamos en el trabajo práctico. Después de media hora, Erin se acercó y se detuvo frente a nosotros. —¿Y cómo va la pareja? —Preguntó, curioso, cruzándose de brazos. Sentí como si me observara con atención. —Muy bien, profesor. Cualquier duda, le consultaremos. —Comenté, y Esteban añadió: —. Claro, profesor, lamento si nos hemos distraído. Es que esta mujer… me tiene un poco distraído. —Lo dijo de manera divertida, me abrazó y me robó un beso en los labios. —Eso, háganlo afuera. —Medio gruñó mientras se daba la vuelta. —Parece que está celoso. —Comentó Sheila divertida, y yo encogí de hombros. No me interesaba en absoluto poner celoso a alguien que me había lastimado de esa manera. Esteban me miró curioso, pero no dijo nada, sus labio

