Entre la sangre y el deseo (2da. Parte)

1154 Palabras

El mismo día New York Gabriel Sabía que sería complicado doblegar a los Harrington. Victoria era una muralla impenetrable, una mujer con demasiada experiencia y sagacidad como para engañarla. Pero hasta las paredes más sólidas tienen grietas, y las suyas eran sus hijos. Cada uno de ellos tenía debilidades que, si las usaba con precisión, podrían convertirse en mis mejores armas para vencerlos. Aun así, debía jugar mis fichas con cautela, porque un solo movimiento en falso y todo el plan se iría por la borda. Sin embargo, había dos debilidades claras en los Harrington: ese romance de Alexander con su empleada —una grieta tentadora— y Elizabeth, más difícil, pero no imposible. Sí, arriesgado... o tal vez, acertado. El silencio llenaba la sala. Caroline daba una calada a su cigarrillo. E

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