El mismo día New York Victoria Jamás acepté mi derrota ante Chantal. Podía quitarme la presidencia, intentar humillarme delante de mis hijos, pero aún estaba muy lejos de arrebatarme el poder. No era una adversaria digna de mí. Y aunque apoyara a Alexander, confiaba en que su orgullo herido lo mantuviera lejos de la empresa. Pero pesó más su resentimiento… esa mezcla de rebeldía e ímpetu tan característica de él. Se alió con esa pequeña aprendiz de Chantal, y para colmo, Claire tendría la desfachatez de volver a la empresa. Una ecuación irritante. Sin embargo, mis hijos ya se retiraban de la sala de juntas cuando escuché la voz venenosa de Chantal filtrarse por el aire. —Victoria, espero contar con tu colaboración para Alexander. Confío en sus capacidades, pero reconozco que eres há

