- CLARA - Fruncí el ceño despertandome agitada. No, corrección, no era yo. Era Kiral. Él había llegado bastante alcoholizado a eso de las once de la noche, para mi sorpresa me ignoró por completo y solo se acostó, sin más. Boca abajo y enterrando el rostro en la almohada. Ni siquiera le pregunté qué tenía, estaba bastante shockeada y eso que me había dicho, no, me había ordenado, que le esperara lista y ahora lo veía totalmente dormido. ¿Algo le habría pasado? No le di mucha importancia y me quedé dormida también. Hasta ese momento en el que aún se veía claramente que no había amanecido, y Kiral se removía con incomodidad, sudado y pálido. Puse la mano en su pecho y me sentí bastante preocupada cuando me di cuenta de lo fuerte que latía su corazón contra mi palma. Él estaba tenie

