La cena fue en el lujoso restaurante a la orilla de la playa, era una millonada lo que aquel sitio costaba y sin embargo era nada en comparación a la hermosa sonrisa que Clara me regaló. -Nunca creí que fueras de venir a este tipo de sitios- reconoció y bufé sin contenerme. - ¿Por qué no?- pregunté con simpleza, saboreando el vino rosado que habíamos pedido para comenzar. - Porque no eres demasiado romántico, Kiral- admitió cubriendo su bella sonrisa con una de las delicadas manos que tenía. -No digas eso- dije acercando mi rostro a el suyo- Cuando como esa preciosidad que llevas entre las piernas la besó y eso sólo lo hace un caballero- sus mejillas se encendieron y no resistí la carcajada que salió de mi boca. -Eres como un niño grande- se quejó y le regalé una mueca mientras un me

