Mientras tanto, en la casa embrujada, en el Cementerio de Bruja, el cementerio es muy grande y suena el sonido de las brujas, y el brujo Héctor alza sus brazos mirando al cielo y saca su poder grande, gritando:
-¡Javier II, regresa al Mundo de los Vivos!¡Deja el Infierno y vente de regreso a la Tierra!.
Y le caen rayos encima, y al brujo Héctor se le ponen los ojos rojos y alza mas su poder, y baja el alma de Javier II, y luego saca mas poder y reconstruye el cuerpo y regresa el alma de Javier II al cuerpo y así Javier II revive, ahora es de carne y hueso, Javier II esta viéndose todo y esta sorprendido, diciendo:
-No puede ser, soy de carne y hueso, he revivido, ahora si familia Guevara actuales van a sufrir mucho porque mi venganza será muy fuerte, muy fuerte y esto me lo van a pagar, me lo van a pagar y sobre todo los cuatro hijos de Javier XIV.
-Aquí estas como querías, te reviví-, dice el brujo Héctor.
-Gracias brujo, ahora si, a prepararse todos los Guevara actuales porque mi venganza será caliente, prepárense porque Javier II Guevara ha regresado del Infierno dispuesto a hacerles sufrir, el tesoro de los Guevara será mío, mío-, dice Javier II.
Y Javier II se llega a reír que llega hasta el cielo.
En el otro Mundo en el Paraíso, Javier I y todos los Guevara están en un altar del Paraíso rezando con paz, y aparece el ángel del paraíso y les dice:
-Guevara hay un serio problema.
-¿Qué es ángel del paraíso?-, pregunta Javier I.
-Es que las fuerzas del mal regresaron a Javier II a la vida-, dice el ángel.
-No puede ser, mi sobrino Javier II regreso, espero que no les haga nada a los Guevara actuales, tengo que ir a ayudarlos, tengo que hacerlo, quiero ayudarlos-, dice Javier I.
Y todos los Guevara pasados se sorprenden, diciendo:
-Tenemos que ayudar a nuestros descendientes.
-Tengo que ir a la Tierra, le voy a pedir permiso a los Santos-, dice Javier I.
En la Tierra-en Valencia, en el Remanso, en la casa verde, Antonio, Alejandro, Doña Rosa y Don Cipriano están viendo un álbum de fotos muy felices.
-Algo para recordar no, vamos a recordar tantas cosas que hemos vivido durante todos estos años, anda recordemos porque esto quedara solo en nuestras cabezas, vamos a recordar todos los momentos agradables y felices que pasamos los cuatro juntos, es bueno recordar cosas que uno vivió-, dice Alejandro.
-Claro que si, vamos a recordar-, dice Antonio.
-¿Te acuerdas Cipriano cuando Alejandro nació?-, pregunta Doña Rosa.
-Como no me voy a acordar, claro que si, es como si hubiera sido ayer, en verdad fue muy feliz ya que habíamos perdido a nuestro primer hijo, Dios nos bendecio con un angelito de él, que en verdad fue una hermosura-, dice Don Cipriano.
Y Doña Rosa y Don Cipriano cierran los ojos y empiezan a recordar.
¿Ellos recuerdan cuando nació Alejandro, el mismo día, Doña Rosa estaba acostada en una camilla de un hospital muy feliz, y Don Cipriano estaba al lado, diciendo:
-Tranquila mi amor, ya no los van a traer.
-Espero que sea un niño sano y fuerte, espero que no pese mucho-, dijo Doña Rosa.
-Gordito si nació porque lo vi, salió negrito, me refiero morenito-, dijo Don Cipriano.
-Salió morenito como yo, la familia por parte de mi mamá son morenos, los Garboza, toditos son negritos, toditos, yo salí a mi mamá-, dijo Doña Rosa.
Y entró una enfermera con el niño en una camita, era Alejandro, y le dijo:
-Señora aquí esta su niño, esta sano, pesa tres kilos, se ve que será muy gordito toda su vida porque salió rellenito, ya lo revisamos y esta bien, muy bien.
Y Doña Rosa lo cargó y le dijo:
-Mira Cipriano, verdad que es una lindura, ¿Qué nombre le vamos a poner?.
-Ya lo pensé mi amor, le pondré Marcos Alejandro, claro pero todos lo llamaremos Alejandro, será Marcos Alejandro Moreán Correa, será como su padre-, dijo Don Cipriano.
-Yo creía que lo íbamos a llamar Marcos Aurelio-, dijo Doña Rosa.
-Marcos Aurelio quedara en el recuerdo de nuestro primer hijo, nuestro hijo se llamara Marcos Alejandro, bienvenido a la familia Moreán hijo mío-, dijo Don Cipriano.
-Bienvenido hijo a la familia Correa, todos te estamos recibiendo con alegría, con una alegría profunda, ya toda la familia vendrá a conocerte hijo-, dijo Doña Rosa.
Y llegó toda la familia Moreán y lo vieron y cargaron a Alejandro y empezaron a buscar por todas partes y le vieron una pepa en la oreja derecha que es un lunar y se pusieron felices, diciendo:
-Mira tiene el lunar de los Peñalver.
-Es verdad tiene el lunar, tiene la pepa-, dijo Don Cipriano.
-Esa es una gran prueba que pertenece a la familia Moreán Peñalver-, dijo Doña Rosa?.
¿Ahora recuerdan cuando llegaron a la casa con Alejandro, Doña Rosa y Don Cipriano llegaron al departamento con Alejandro, y Doña Rosa le terminó de dar el tetero y lo cambió de ropita y de pañal, le puso una camisita azul y el pañal y lo acostó en la cuna, diciendo:
-A esta edad es que se duerme mucho, los recién nacidos son todos así y cuando duermen son unos angelitos.
Y Don Cipriano sacó una cámara de foto y le dijo:
-Mi amor primero déjame sacarle una foto a Alejandro, si, una foto para que le quede a él para toda la vida, anda, vamos a sacarle la foto, acuéstalo en la cama nuestra, claro, que tenga los ojos abiertos, le vamos a sacar dos.
-Bueno esta bien, vamos, mi amor-, dijo Doña Rosa.
Y Doña Rosa cargó a Alejandro y lo acostó en la cama y con los ojitos abierto, y Don Cipriano preparó la cámara y le sacó la foto y dijo:
-Ya se lo saque, ahora mi amor, acuéstalo ahora hacia acá.
Y Doña Rosa acostó Alejandro hacia acá, y Alejandro se puso a chupar el dedo, y Don Cipriano le sacó otra foto y dijo:
-Ya esta listo, serán fotos que lo acompañara toda la vida.
Y Doña Rosa lo cargó y lo metió a la cuna y le dijo:
-Claro que si amor, serán fotos del recuerdo?.
¿Ahora recuerdan cuando Alejandro fue creciendo y fue dando sus primeros pasos, en un parque, Alejandro era muy pequeño, tenia dos años, estaba empezando a caminar, y Don Cipriano le iba sacando foto, diciendo:
-Alejandro estas creciendo, ya esta dando sus primeros pasos.
Y Doña Rosa lo ayudó a caminar, diciendo:
-Eso es Alejandro, creo que ya es hora de que duerma en su propio cuarto.
-Es cierto, ya esta listo, ya lo acomode, de seguro le va a gustar-, dijo Don Cipriano?.
¿Ahora recuerdan cuando Alejandro durmió por primera vez solo, Alejandro estaba en su cuarto durmiendo muy asustado y se bajó de la cama y fue al cuarto de sus padres llorando, y Doña Rosa y Don Cipriano lo vieron y lo abrazaron.
-¿Qué paso Alejandro?-, preguntó Doña Rosa.
-Tengo miedo mamá, quiero quedarme con ustedes-, dijo Alejandro.
-Mi amor solo son tres años, es lógico que no quiera dormir solo, ven hijo, acuéstate aquí con nosotros, dormirás con nosotros hasta que crezcas-, dice Don Cipriano.
Y Alejandro se acostó en medio de ellos muy feliz?
Y terminan de recordar, y Doña Rosa y Don Cipriano abren los ojos.
-Así fue Alejandro, eras una ternura-, dice Doña Rosa.
-Era y ahora no lo soy, si eres así mamá-, dice Alejandro.
-Yo me acuerdo que te decidiste dormir en tu cuarto fue cuando Rommel se vino a dormir, claro dormía contigo, se quedo una noche y cuando no se pudo quedar la otra noche tu te pusiste a llorar y te quedaste dormido en tu propia cama, desde ese momento empezaste a dormir solo, solo hijo-, dice Don Cipriano.
-Si, claro que si me acuerdo-, dice Alejandro.
-No puedo creer tu historia hermano, es increíble-, dice Antonio.
-Recuerdo cuando te metí en béisbol hijo, te metí en béisbol, fue en el campo de juego de la Pradera, yo no entiendo porque llorabas, eso si daba risa-, dice Doña Rosa.
-Cuando estabas en Natación, el Profesor se tenia que meter contigo para que no te ahogaras, eso si también nos daba risa de ti-, dice Don Cipriano.
-Oye yo siempre he dado risa papá-, dice Alejandro.
-Cuenten de mi del Día en que nací-, dice Antonio.
-Hijo tu fuiste otro momento feliz, te vamos a contar, tu hermano tenia 7 años cuando naciste, en verdad tu fuiste otra bendición de Dios-, dice Doña Rosa.
-Así es Antonio, otra bendición de Dios-, dice Don Cipriano.
-Yo me acuerdo que en tercer grado cuando la directora dijo delante de todo el Mundo que iba a tener un hermanito yo me puse a llorar, porque todos aplaudieron-, dice Alejandro.
-Tu siempre has llorado hijo, en primer grado lloraste como por una semana porque me querías ver, yo aun recuerdo eso, siempre has llorado-, dice Doña Rosa.
-Eso si lo recuerdo, yo no entiendo porque lloraba-, dice Alejandro.
-Un día cuando tenias 7 años dijiste en una casa que olía a Mierda, esa fue la casa de una amiga, y el papá de esa amiga te dijo que te largaras si esa casa olía a Mierda, tenias como seis años, eras malcriado Alejandro, también un día le diste un golpe muy duro por la barriga a Ligia, pero ya tenias ocho años, en verdad jodias y lo demás era cuento, imagínate cuando te llevaba al Sucre, todos los primitos se escondían de ti porque los pellizcabas, en verdad eras un travieso pero de los traviesos-, dice Doña Rosa.
-Claro pero ya yo me arrepentí lo de la Mierda y lo del golpe de Ligia, en verdad nunca pensé que fuera a decir eso, a esa edad no sabia lo que decía-, dice Alejandro.
-Ya cuenten de mi, si-, dice Antonio.
-Ahora le toca Antonio, vamos a contarle del día en que naciste-, dice Don Cipriano.
-Ya quiero escucharlo-, dice Antonio.
Y Doña Rosa y Don Cipriano cierran los ojos y empiezan a recordar.
¿Ellos recuerdan cuando Antonio nació, Doña Rosa estaba acostada en una camilla muy feliz, y llegó Alejandro, tenia 7 años y le dijo:
-Mamá vine a verte, mi papá fue a buscarme al colegio, ya estoy finalizando el tercer grado, estaba haciendo Educación Física, la maestra me dio permiso.
-¡Que bueno hijo!, ya nació tu hermanito-, dijo Doña Rosa.
-Es varón, varón, verdad mamá-, dijo Alejandro.
-Si hijo, fue varón, es igualito a ti cuando naciste, es igualito a ti, son idéntico, claro pero tu hermano nació blanquito como tu papá-, dijo Doña Rosa.
-¡Que bueno mamá!-, dijo Alejandro.
Y entró Don Cipriano y le dijo:
-Mi amor ya te van a traer a nuestro hijo.
Y entró una enfermera con el niño, era Antonio y se lo dio, diciendo:
-Tome señora es un hermoso niño, la felicito.
Y Doña Rosa lo cargó y dijo:
-Es verdad, es un hermoso niño, salió blanquito, ¿Qué nombre le vamos a poner?.
-Le vamos a poner Marcos Antonio, nuestro hijo se llamara Marcos Antonio Moreán Correa, igual que Aurelio y Alejandro, así será-, dijo Don Cipriano.
-Cipriano lastima que tu mamá murió y no lo llego a conocer y eso que Antonio es el ultimo de todos sus nietos, Cruz estaría feliz por otro nieto-, dijo Doña Rosa.
-Mi mamá debe estar arriba viéndolo-, dijo Don Cipriano.
Y Alejandro se puso agarrar a Antonio y dijo:
-Tiene una piel suave.
-No lo toques Alejandro que tienes la mano sucia-, dijo Doña Rosa.
Y Alejandro se puso a llorar, diciendo:
-No puede ser, ya tengo un hermanito.
-Tu no querías un hermanito aquí esta, tu deseo se volvió realidad-, dijo Doña Rosa.
-Estoy muy feliz por eso mamá-, dijo Alejandro.
Y Doña Rosa lo volteó y le vio una mancha en la espalda que es un lunar y dijo:
-Mira Cipriano tiene tu lunar.
-No puede ser, tiene mi lunar, pero le salió en otro sitio, este lunar en verdad lo tengo en la pierna, no lo puedo creer, a Antonio le salió en la espalda-, dijo Don Cipriano.
-Para que veas lo que es la genética-, dijo Doña Rosa.?.
¿Ahora recuerdan momentos felices con Antonio, Don Cipriano le sacó fotos a Antonio cuando tenia 2 años y luego otro cuando tenia tres años, y a esa edad Antonio dio sus primeros pasos y Alejandro lo estaba ayudando a caminar, diciendo:
-Dale Antonio que lo estas haciendo muy bien.
Y Antonio estaba caminando mas y mas y cae y se puso a llorar, y Doña Rosa lo cargó y lo acarició, diciendo:
-Ya mi amor, ya mi amor, ya Antonio.
-Mamá logro hacer sus primeros pasos-, dijo Alejandro.
-Ya esta aprendiendo Antonio-, dijo Don Cipriano?.
Y terminan de recordar, y Doña Rosa y Don Cipriano abren los ojos.
-En verdad así fue hijo-, dice Doña Rosa.
-Hijo todos te recibimos como eres, fue nuestra gran felicidad, yo me acuerdo que cuando te querían llevar del hospital la familia mía Alejandro se puso a llorar-, dice Don Cipriano.
-En verdad hermano, lloraste, lloraste por mi-, dice Antonio.
-Si hermano, llore por ti, no quería que te llevaran-, dice Alejandro.
-Ahora vamos a ponernos todo frente al arbolito de Navidad-, dice Doña Rosa.
Y Antonio, Alejandro, Don Cipriano y Doña Rosa se ponen frente del arbolito de Navidad y los cuatro se agarran las manos.
-Vamos a pedir que este año sea mejor para nuestra familia-, dice Doña Rosa.
-Yo deseo que este año el país sea otro y que Venezuela vuelva a ser la de antes, y que los hermanos venezolanos se quieran unos con otros y que todos saquemos a Venezuela adelante, que todos logremos a que nuestro país tenga paz-, dice Antonio.
-Yo deseo lo mismo para este país y que Venezuela logre tener esa paz porque eso es lo que deseamos todos los venezolanos y que no hayan mas muertos, que no haya mas luto entre los venezolanos, que vivamos en armonía y muy felices porque lo mas importante es que todos los venezolanos estemos unidos, podemos hacer que Venezuela sea otra pero con fe porque yo aun tengo a esperanza que Venezuela un día cambiara solo si uno tiene fe en nuestro corazón, porque yo se que los milagros se hacen de corazón y si los venezolanos usamos nuestro corazón una luz buena nos ayudara a que Venezuela sea mejor, que haya empleo, niños con Educación y que haya seguridad en cualquier sitio-, dice Alejandro.
-Mi deseo es que toda la familia seamos unida-, dice Don Cipriano.
-¡Que Dios nos ilumine porque su voluntad es que todos nos queramos como seres humanos que somos y debemos cumplirlo!-, dice Doña Rosa.
-Lucharemos para cumplir lo que el Señor quiere, todos lucharemos-, dice Alejandro.
Y los cuatro se abrazan fuertemente muy felices.
-Los cuatro por siempre juntos como una gran familia-, dice Alejandro.
-Así será siempre hermano y también lucharemos por Venezuela-, dice Antonio.
En la Quizanda, en la casa azul, Doña Lisbeth esta haciendo la ensalada, diciendo:
-Esta noche habrá una gran cena familiar.
Y llega Don Javier y le dice:
-Lisbeth ya mi mamá y mis hermanos se instalaron al lado de nosotros.
-¡Que bueno Javier!-, dice Doña Lisbeth.
-Bueno Lisbeth me voy a bañar porque ya tenemos que estar preparados para año nuevo, ya debemos acomodarnos para despedir el año-, dice Don Javier.
-Ve Javier, yo después me baño después de ti-, dice Doña Lisbeth.
Y Don Javier entra al baño, y llegan Mily y Johan, y Doña Lisbeth los ve y les dice:
-¿Dónde estaban ustedes chicos?.
-Estábamos caminando por la plaza-, dice Johan.
-Si, así es, disfrutando el ultimo día del año-, dice Mily.
-Muchachos no olviden que esta noche tenemos que ir a la iglesia porque el Padre Vicente va a despedir el nuevo año y llamo a todos los habitantes de la Quizanda, haremos una oración por el futuro de la Quizanda y por el país y que hagan cosas buenas para año nuevo, tenemos que estar hay hijos-, dice Doña Lisbeth.
-Si mamá, después de papá nos vamos a bañar-, dice Mily.
-Así es mamá-, dice Johan.
Y Javierito llega con su patineta y le dice:
-Ya llegue mamá.
-¡Que bueno hijo!, tu también te metes a bañar, después que tus hermanos.
Y Doña Lisbeth pone a calentar las hallacas, diciendo:
-Tengo que dejarlas muy calientita para esta noche.
Y a Mily le da mareos y luego se tapa la boca y dice:
-No puede ser, estos mareos son muy extraño, ¿Qué me pasa?.
Y Johan la ve y le pregunta:
-Hermana, ¿Qué te pasa Mily?.
-No se pero tengo ganas de vomitar, tengo nauseas-, dice Mily.
Y Mily se va al baño, y Don Javier se esta bañando y esta cantando:
-¡Soy Javier, trabajo de vigilante!¡Soy Javier, trabajo de vigilante!.
Y Mily vomita en la poceta.
-Mily, hija, ¿Qué te pasa?¿Te sientes bien?-, pregunta Don Javier.
-Si papá, tranquilo, eso es normal que me dé ganas de vomitar-, dice Mily.
Mientras tanto, en la casa grande, Doña Fanny esta sacando las hallacas de la olla y dice:
-Tengo que bajar para ver como esta la peluquería.
Y salen Marianny, Ferdienis y Dariendy.
-Abuela vamos a pasear un rato por la plaza-, dice Marianny.
-Si abuela, vamos a disfrutar el ultimo día-, dice Dariendy.
-Si abuela, este ultimo día que será maravilloso-, dice Ferdienis.
-Hijas no se vayan a la plaza porque Eddie las llama para limpiarles el cabello, no les gustaría tenerlo bonito para esta noche que es el ultimo año-, dice Doña Fanny.
Y ellas se ponen felices.
-Claro que si abuela, quiero tenerlo bello y bonito-, dice Marianny.
-Yo quiero hacerme un buen arreglo en el cabello-, dice Dariendy.
-Yo también, ya vamos a la peluquería a hacernos unos arreglos-, dice Ferdienis.
Y llega Don Jaime con una bandeja de carne grande, diciendo:
-Aquí esta mamá, aquí te traje una carne jugosa que hizo Maridi, que quedo delicioso, que lo traje para la cena de esta noche de Año Nuevo.
Y Doña Fanny lo huele y dice:
-Quedo sabroso hijo.
-Hola papá, bendición-, dice Marianny.
-Dios me la bendiga mi hija-, dice Don Jaime.
-Bendición tío-, dice Dariendy.
-Bendición tío, ¡Que bueno verte!-, dice Ferdienis.
-Dios me las bendiga mis sobrinas-, dice Don Jaime.
-Vayan chicas a la peluquería para que Eddie le ponga ese cabello precioso, vayan que me dijo que no se tardaran tanto-, dice Doña Fanny.
Y ellas se van corriendo, y Doña Fanny se pone a llorar, y Don Jaime la ve y le pregunta:
-¿Qué te pasa mamá?.
-Es que no puedo creer que otro año se me va y aun sigo aquí, le agradezco a Dios por todos estos años de vida que tengo, por eso lloro, pero lloro de felicidad-, dice Doña Fanny.
-Yo también le agradezco a Dios, lo importante es la familia unida-, dice Don Jaime.
-Para mi ha sido una gran bendición tener a mis cinco hijos-, dice Doña Fanny.
-Yo todos los días le agradezco a Dios porque eres mi madre-, dice Don Jaime.
-Yo también, le agradezco mucho a Dios, gracias Dios mío, me imagino que tu padre desde arriba debe estar feliz porque todos somos unidos, tu padre Jaime, porque su voluntad fue que nunca nos separáramos y lo estamos haciendo, debe sentirse orgulloso desde arriba, tu padre siempre me guía los pasos-, dice Doña Fanny.
-Mamá así será siempre-, dice Don Jaime.
Y llega Don Samuel y le dice:
-Hola mamá, lista para terminar el nuevo año.
-Claro que si hijo, si tengo a mi familia mas lista todavía-, dice Doña Fanny.
Y llega Don Filiberto, es mocho, le falta el brazo derecho, y le dice:
-Hola mamá.
Y llegan Alexander y Rommel y los cinco están juntos.
-Hijos nunca pensé tenerlo a los cinco juntos-, dice Doña Fanny.
-Te queremos mamá-, dice Don Jaime.
-Te queremos viejita y te agradecemos que siempre te hayas esforzado por nosotros, gracias por todo lo que nos has dado, siempre lo tendré presente en mi corazón-, dice Don Samuel.
-Yo se que yo a veces me paso con ustedes y hasta contigo mamá y a veces peleamos pero los quiero, los quiero mucho, mucho, nunca olviden que los quiero hermanos, mamá, yo seré alzado pero hay algo que es cierto, los quiero, los amo porque somos familia y somos de la misma sangre, mi papá debe estar orgulloso de lo que dejo aquí-, dice Don Filiberto.
-Filiberto tu diciendo eso, en verdad me hacen feliz tus palabras-, dice Doña Fanny.
-Yo también lo digo, siempre unidos por siempre-, dice Rommel.
-Vamos a darle un abrazo a esta viejita que siempre se sacrifico por nosotros y eso será algo que siempre te vamos a agradecer, te queremos mamá-, dice Alexander.
Y los cinco abrazan a Doña Fanny muy felices, y Doña Fanny se siente feliz llorando y piensa:
-Gracias Dios mío por esta gran dicha de tener a mis hijos muy unidos a mi y saber que me dicen que me quieren.
En la galaxia griega, en el Planeta Grecia, el rey Grecia esta sentado en su trono muy preocupado, diciendo:
-Tengo que hacer algo, algo muy urgente, que no tarde tanto este astronauta, quiero ver si puedo alcanzar la nave esférica con las cosas que mande, si Engerbeth los encuentra voy a estar perdido, muy perdido y los dioses verán que no supe proteger esta gran galaxia, tengo que hacerlo, tengo que hacerlo, espero encontrar esa nave antes que Engerbeth.
Y entra Don Neptalí y le dice:
-Su majestad aquí estoy, diga usted, ¿Qué es lo que necesita?.
-Neptalí existe una tecnología para poder llegar a esa nave esférica, me refiero que si hay un aparato espacial de alta velocidad, tienes esa tecnología en la NASA griega, lo tienes porque necesito llegar antes de que ese ser maligno lo encuentre-, dice el rey Grecia.
-No creo señor rey Grecia porque eso esta ya en estudios-, dice Don Neptalí.
-No puede ser, tengo que hacer algo, Engerbeth pronto alcanzara esa nave esférica y se va a apoderar del jarrón de la Inmortalidad y de las cartas mágicas y eso no lo puedo permitir, necesito llegar a esa nave lo antes posible-, dice el rey Grecia.
-Ya revisamos la computadora de cómo va la posición de la nave-, dice Don Neptalí.
Y Don Neptalí saca un radar y ve la señal y apunta el tiempo y dice:
-En este radar apunta de que esta todavía en una posición muy alejada de la Tierra, llegara a la Tierra en diez meses mínimo, lo que pasa es que tuvimos un error de calculo, faltan diez meses para que la nave esférica llegue a la Tierra.
-No puede ser, es mucho y Engerbeth si lo puede alcanzar, tengo que impedirlo, haga lo que sea Neptalí, quiero una nave espacial, que tenga la velocidad mas alta, no importa que sea baja, tengo que lograrlo, lograrlo no cuesta nada-, dice el rey Grecia.
-Lo que usted diga, le vamos a dar esa nave espacial, tenemos una que lo hizo un diseñador con conocimientos mas avanzados que el mío-, dice Don Neptalí.
-Muy bien, esa es la nave que necesito-, dice el rey Grecia.
-Venga conmigo señor, quizás partamos ahorita-, dice Don Neptalí.
-Si, quiero partir lo antes posible-, dice el rey Grecia.
Y el rey Grecia y Don Neptalí se van juntos muy apurados.
Mientras tanto, en la cueva griega, Engerbeth esta sentado en su trono, diciendo:
-Necesito ya ir a alcanzar esa nave esférica, tiene que ser mía, el jarrón de la Inmortalidad, desde hace tiempo he estado esperando este momento, ya no falta mucho para que la galaxia griega sea mía, mía, galaxia griega pronto serás mía ya cuando me apodere de las cartas mágicas y del jarrón de la Inmortalidad, seré Inmortal, la formula de los dioses griegos será mía, mía, nunca voy a morir, tendré la galaxia griega bajo mi control por toda la eternidad.
Y entra un sirviente y le dice:
-Su majestad, señor héroe griego ya esta listo uno de sus mejores naves espaciales, ya puede ir a alcanzar esa nave esférica con todo lo que usted quiere, es una nave que tiene una velocidad muy grande, puede alcanzarlo señor, es de uno de nuestros grandes diseñadores del Planeta Héroes Griegos, es que el mismo Hércules lo hizo joven.
-Hércules lo hizo, muy bien es lo que yo quería, mi gran amigo Hércules, un día lo voy a ir a visitar pero aun no porque no sabe que conquistare esta galaxia y otra cosa tengo que alcanzar ese jarrón de la Inmortalidad y las Cartas mágicas, todo será mío, todos los héroes griegos somos Mortales pero yo seré el único héroe griego Inmortal-, dice Engerbeth.
-Así será joven Engerbeth-, dice el sirviente.
Y Engerbeth se levanta del trono muy feliz, diciendo:
-Ahora si, me voy.
Y Engerbeth sale de la cueva espacial y entra a su nave espacial con sus soldados y despegan a una alta velocidad, y Engerbeth se echa a reír, diciendo:
-Para allá voy, ¡Que bueno que ya tendré en mis manos las cartas mágicas griegas y el jarrón de la Inmortalidad!, estoy muy feliz, muy feliz.
En el Planeta Grecia, en la NASA griega, hay una nave espacial grande, y llega el rey Grecia con Don Neptalí.
-Mire su majestad es la nave mas rápida que tenemos, quiere irse aquí-, dice Don Neptalí.
-Claro que si, gracias, voy para allá, iré a salvar esas cartas y ese jarrón en manos de las fuerzas malignas griegas, lo haré, yo se que si lo haré, me voy ya-, dice el rey Grecia.
Y el rey Grecia se sube a la nave espacial y despega.
-¡Un buen viaje su majestad rey Grecia!-, grita Don Neptalí.
Y la nave sale del planeta Grecia, y el rey Grecia lo esta piloteando, diciendo:
-Alcanzare la nave esférica, de mano de Engerbeth no va a caer, pondré la nave a una alta velocidad, la pondré en una velocidad de 100.
Y el rey Grecia pisa un botón, y la nave va a una alta velocidad.
En la Tierra, en Valencia, en la Quizanda, en la casa azul, Doña Lisbeth esta pintándose las uñas, diciendo:
-Tengo que verme muy bella esta noche.
Y sale Mily y la ve y le dice:
-Mamá yo también me quiero pintar es que me quiero ver bella para Antonio.
-Si hija, ven, tenemos que vernos mamazotas esta noche-, dice Doña Lisbeth.
-Mamá es verdad que mañana nos vamos a Puerto Cabello hasta el Día de Reyes, es verdad mamá, vamos a ir finalmente-, dice Mily.
-Claro que si hija, dile a Antonio que se aguante por una semana-, dice Doña Lisbeth.
-Bueno lo voy a extrañar mucho, mucho-, dice Mily.