Parte 2

4632 Palabras
Mas tarde en la plaza de la Quizanda, la plaza esta llena de gente, niños paseando por bicicleta y jóvenes jugando básquet en la cancha, y Doña Lisbeth aun esta en su puesto de arepa, pero se acerca una mujer y le dice: -Lisbeth dame una arepa de pollo. -Claro que si, te la voy a preparar-, dice Doña Lisbeth. Y así Doña Lisbeth prepara la arepa de pollo y se la da a la mujer, y ella le paga y se va, y Doña Lisbeth se siente feliz, diciendo: -Gracias Dios mío, muchas gracias porque aunque sea vendí una arepita más. Y llega en su carro rojo corneta su esposo Don Javier que se baja y se acerca a ella y le dice: -Hola mi amor. -Hola mi amor y eso regresaste temprano del trabajo-, dice Doña Lisbeth. -Claro que si, ¿Cómo te va en tu venta de arepa?-, pregunta Don Javier. -Bien mi amor, aquí me va perfecto, hasta hoy estoy vendiendo arepa-, dice Doña Lisbeth. -¡Que bueno mi amor!¡Ya era hora y que cumplas tu sueño de sacar tu bachillerato en la Misión Ribas o en las nocturnas!¡Tu escoges y yo con gusto te la pago mi amorcito!¡Tu eres mi vida y yo por ti soy capaz de hacer lo que sea!-, dice Don Javier. -Gracias mi amor, muchas gracias, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida Javier, oye mi amor te parece que algún día nos casemos por la iglesia, es que quiero la bendición de Dios, si nos descuidamos nuestros hijos serán los primeros en recibir la bendición, yo quiero que Dios nos bendiga este amor de lo que queda de nuestras vidas, que sea un amor grande para siempre y que siempre Dios este con nosotros-, dice Doña Lisbeth. -No te preocupes mi amor que algún día nos vamos a casar y tendremos a toda la Quizanda de testigo, yo también tengo ganas de recibir la bendición de Dios-, dice Don Javier. -Ya quiero que sea pronto-, dice Doña Lisbeth. Y los dos se besan muy felices, y llegan Jofre, Johan, Mily y Javierito, y ella los ve y los abraza a los cuatro, diciendo: -Mis niños, mis niños queridos. -Mamá venimos a ver como te va en tu puesto de arepa-, dice Jofre. -Si, queremos ver si te hace falta en algo, te podemos ayudar-, dice Johan. -Es verdad mamá, queremos ayudarte porque te queremos mucho mamita-, dice Mily . Y Javierito arranca una flor delas matas de la plaza y se la da a su madre, diciendo: -Toma mamita para que te alegres la vida con una flor. -Gracias mi Chocho, están muy hermosas, gracias, lo voy a tener presente en mi corazón, me lo voy a poner en la oreja para que me vea preciosa-, dice Doña Lisbeth. Y ella se lo coloca en la oreja y le dice: -Viste mi amor que me queda hermosa. -Si mamita, te queda muy hermosa, te ves bonita mamá-, dice Javierito. -Gracias hijo, favor que me haces-, dice Doña Lisbeth. -Mi amor esta noche va a relampaguear duro, hay que irnos temprano a la casa porque lo que viene es agua, agua sabroso, una gran tormenta que nos mandara el creador, el creador quiere bañar el planeta pero que no haya inundación-, dice Don Javier. -Dios te oiga mi amor porque ya lo que sufrió Vargas es suficiente-, dice Doña Lisbeth. Y Jofre, Johan, Mily y Javierito se empiezan a sentir mal, y se sientan, y Doña Lisbeth los ve y los toca, diciendo: -No puede ser, mi Chocho, mi Jofre, mi Johan y mi Mily están calientes. -No puede ser, como se les ocurre enfermarse, Dios mío, no hoy que hay tormenta, por favor Señor todopoderoso no a nosotros te lo pedimos-, dice Don Javier. -¡Que Dios y el doctor José Gregorio Hernández les quiten esta fiebre!-, dice Doña Lisbeth. En la noche, esta lloviendo fuertemente en toda Valencia, todos en las calles de la Quizanda están como locos corriendo, esta relampagueando durísimo, y en la casa azul Doña Lisbeth esta preparando agua caliente pero se asusta con los relámpagos, diciendo: -Dios mío, cuídanos esta noche, que no llueva tanto te lo pido, tampoco quiero que toda la Quizanda se inunde, cada relámpago me asusta, esta noche va a ser muy lluviosa, me preocupa mi amorcito que no ha llegado, ojala haya intentado ir hasta la farmacia para la medicina de los chicos, es que tienen una gripe tremenda, yo nunca los había visto así. En el cuarto Jofre, Johan, Mily y Javierito están acostados cada uno en su cama muy mal y enfermos, y entra Doña Lisbeth con el agua caliente y les pone en la frente a cada uno, diciendo: -Mis muchachitos, con esto se pondrán bien, por favor Dios mío cuídalos, sánalos, te lo pido con todo mi corazón, ojala que Javier llegue pronto con la medicina. Y llega Don Javier todo mojado por la lluvia con las medicinas y les dice: -Mi amor aquí están las medicinas para nuestros hijos. -Gracias a Dios, de seguro nuestros hijos se pondrán bien con estas medicinas, es que yo los veo peores Javier, ojala que con esta agua caliente les vale la fiebre, la tienen muy alta, como en cuarenta y media, este virus si es fuerte-, dice Doña Lisbeth. -Tranquila mi amor, tenemos que tener fe en Dios y en José Gregorio Hernández, también en Nuestra Virgen de la Coromoto, nuestros hijos estarán bien-, dice Don Javier. Y Doña Lisbeth empieza a llorar, diciendo: -Dios te oiga Javier porque yo no quiero que mis hijos se mueran. -No digas eso Lisbeth que nuestros hijos se van a salvar-, dice Don Javier. Y Doña Lisbeth les da a cada uno sus medicinas, y Don Javier se dirige a su altar de la Virgen de Coromoto y le prende una velita y le reza: -Virgencita de la Coromoto te quiero pedir por mis hijos, por favor sálvalos virgencita, no permitas que se mueran, por favor, son mis grandes tesoros, te lo pido con toda mi  devoción Señora de la Coromoto, tú eres Milagrosa Virgencita, tu puedes salvar a mis hijos que son los mas valiosos para mi, no podemos salir a ningún hospital porque esta lloviendo fuertemente por Valencia, por favor virgencita, ten piedad de mi, escucha mis oraciones. En el cuarto Jofre, Johan, Mily y Javierito están sudando mucho con frío y llegan a delirar muy malos. -¡Mamá ven a cuidarme!-, delira Jofre. -¡Mamita ven conmigo!-, delira Johan. -¡Mamá quiero darte un beso con todo mi amor!-, delira Mily. -¡Mamita preciosa quiero darte todo el amor de mi corazón!-, delira Javierito. Y Doña Lisbeth esta llorando y los escucha, diciendo: -Mis hijos, Dios mío sálvalos, Dios mío, sálvalos, los veo muy mal. Y Doña Lisbeth los toca y siente fiebre, diciendo: -Aun tienen fiebre a pesar de que tienen frío, Dios mío, ni con la medicina sirve. A la Medianoche aun esta lloviendo, Doña Lisbeth esta sentada en la sala con su rosario rezando, y Don Javier esta rezándole a la Virgen de Coromoto, pero Doña Lisbeth va a su cuarto y saca  de su cofre una imagen de José Gregorio Hernández y le reza: -Siervo de Dios, José Gregorio Hernández, te quiero pedir un Milagro para mis hijos, tu eres milagroso doctor, salva a mis hijos, te lo pido con toda mi  devoción, mis hijos son mi vida, por favor doctor, tu doctor eres el mas cercano a Dios, salven a mis hijos, se los pido con todo mi corazón, Siervo de Dios salva a mis hijos, sálvenlos. Y Don Javier la ve y le dice: -Vamos a pedirle con fe al doctor José Gregorio Hernández, le hará un Milagro a nuestros hijos, vamos a hacerle su Oración para que nuestros hijos se curen, rezarle con todo nuestro corazón, que nuestra Oración le llegue al mejor doctor de Venezuela. -Si Javier, tienes razón, vamos a hacerle su Oración con fe para que nuestros hijos se salven, yo se que nuestro Siervo José Gregorio Hernández nos va a escuchar, nuestros hijos estarán bien, vamos a rezarle con fe, José Gregorio nos escuchara-, dice Doña Lisbeth. Y los dos abrazando la imagen se ponen a orar: -OH Dios misericordioso, que te has dignado escoger a Venezuela para ser la Patria de tu siervo JOSE GREGORIO, quien prevenido por tu gracia practicó desde niño las más heroicas virtudes, en especial una fe ardiente, una pureza angelical y una caridad encendida, siendo ésta la escala por la cual su alma voló a tu divino encuentro cuando recibiste el holocausto de su vida. Concédenos que brille pronto sobre su frente la aureola de los santos, si es para tu mayor gloria y honor de la Santa Iglesia. Te lo pedimos por los méritos de Cristo Nuestro Señor. Amén. -José Gregorio nos escucho, estoy seguro que si-, dice Don Javier. -Ojala que nuestro Siervo nos haya escuchado, mis hijos se van a salvar, no vamos a perder a nuestros hijos, nuestros hijos son nuestras vidas-, dice Doña Lisbeth. En el cuarto Jofre, Johan, Mily y Javierito están dormidos con un trapo en la frente sudando, y Doña Lisbeth entra y coloca frente a ellos la imagen de José Gregorio Hernández sobre la gaveta con una velita encendida y dice: -Voy a dejarles a mis hijos a José Gregorio Hernández, con este cuidado de nuestro doctor se va a cuidar, tengo mucha fe en ti, tengo confianza de que los vas a curar José Gregorio Hernández, mis hijos están en tus manos. Y Doña Lisbeth apaga la luz del cuarto y se va, y de la imagen sale un a luz en la cual conecta al cielo y se aparece el alma de José Gregorio Hernández todo blanco y se acerca a ellos pero primero se le acerca a Jofre y le dice: -Jofre, eres muy joven, gracias a la fe de tu madre te mereces un Milagro. Y pasa su mano poderosa por todo el cuerpo de Jofre y le hace el gran Milagro y luego se acerca a Johan y le dice: -Johan, eres muy joven, tu también tienes muchas cosas que hacer en la vida, gracias al amor de madre de Lisbeth se van a curar, soy un amigo tuyo. Y pasa su mano poderosa por todo el cuerpo de Johan y le hace el gran Milagro y luego se acerca a Mily y le dice: -Mily, eres una muchacha muy bonita que aun tiene muchas cosas que hacer en la vida y mereces encontrar a tu príncipe azul. Y pasa su mano poderosa por todo el cuerpo de Mily y le hace el gran Milagro y luego se acerca a Javierito y le dice: -Javierito, te dicen Chocho de cariño, eres un niño, gracias a la fe de tu mamá te vas a salvar, te salvaras con mi mano milagrosa. Y pasa su mano poderosa por todo el cuerpo de Javierito y le hace el gran Milagro y luego se para frente a ellos y les dice: -Recuerden chicos que yo siempre voy a estar con ustedes. Y José Gregorio Hernández se va, y al rato despiertan Jofre, Johan, Mily y Javierito y se sienten bien que se levantan de la cama muy felices y se miran las manos. -No puede ser, estoy bien, estamos curados y todo gracias a José Gregorio Hernández, ese doctor milagroso me curo, me curo, yo vi que fue él-, dice Jofre. -Yo también lo vi Jofre, fue el Siervo de Dios, José Gregorio Hernández, esto en verdad es un Milagro del cielo, un gran Milagro del cielo, estoy curado-, dice Johan. -Vi al Siervo de Dios, también me curo, esto es un Milagro-, dice Mily. -Yo vi a un señor muy bueno y me curo, en verdad fue un gran Milagro, yo lo había visto, es el mejor doctor de toda Venezuela, José Gregorio Hernández-, dice Javierito. -Así es Javierito, es el mejor doctor  de Venezuela y también del cielo-, dice Mily. Y los cuatro se abrazan muy felices, y en la sala Doña Lisbeth y Don Javier están dormidos en el mueble, y ellos salen y los despiertan, y así Doña Lisbeth y Don Javier despiertan y los ven con felicidad. -No puede ser, son mis hijos, mis hijos están curados-, dice Doña Lisbeth. -Si mamá y todo gracias a José Gregorio Hernández-, dice Mily. -Ese doctor es milagroso, gracias José Gregorio Hernández y también a Dios por mandar a su Siervo, gracias a los dos por este Milagro tan maravilloso de tener a mis hijos mas queridos, en verdad este Milagro tan maravilloso nunca lo vamos a olvidar, nunca, gracias Dios mío, muchas gracias porque mis hijos ya están sanos-, dice Don Javier. -Gracias mamá por tu Oración nos curo-, dice Jofre. -Es verdad mamá, gracias a tu amor de madre-, dice Johan. -Gracias mamita, eres la mejor mamá del Mundo-, dice Mily. -Siempre serás mi mamita preciosa-, dice Javierito. -Ustedes son mi vida mis hijos, los amo con todo mi corazón-, dice Doña Lisbeth. Y así los seis se abrazan muy felices. -Gracias José Gregorio Hernández, muchas gracias por este gran Milagro, por curar a mis hijos, ojala que algún día el Papa te coloque tu titulo de santo-, piensa Doña Lisbeth. A la Mañana siguiente, Doña Lisbeth esta recogiendo agua del porche en un tobo y entra a la casa para llenar la bañera del baño y esta muy feliz, diciendo: -Ojala que Javier se acuerde que hoy cumplimos 21 años de casados, me muero por saber donde me va a llevar, tengo tantas ganas de compartir con él este día tan especial. Mientras tanto, en la plaza de la Quizanda, Don Javier esta caminando por la plaza muy feliz y se sienta en un banco, diciendo: -Dios santo estoy tan feliz por mi aniversario, es increíble que el tiempo pase volando, ya cumplo con mi Lisbeth 21 años, solo nos casamos por el civil, solo falta la iglesia, ojala pronto pueda cumplir esa promesa de casarme por la iglesia como Dios manda. Y así él saca de su bolsillo un anillo de oro, diciendo: -De seguro a Lisbeth le va a gustar el regalo, me costo tanto ahorrar el dinero para comprarlo, ojala le guste, en este anillo esta reflejado todo mi cariño tan profundo, amo a Lisbeth con todo mi corazón, esta noche la llevare a bailar y a cenar, esta noche es para amar, solitos Lisbeth y yo, juntos vamos a observar lo hermoso que es la noche. Y pasa Don Paulino, un ladrón de la Quizanda, le quita el anillo, diciendo: -Este anillo es mío, a lo mejor me dan muchos billetes si la empeño. Y Don Javier se pone furioso, diciendo: -Paulino dame ese anillo, es para Lisbeth, cumplimos años de casado, por favor dame el anillo, te lo suplico, tu como siempre jefe de los Paulinos empezando a robar por las mañanas, en verdad no tienes remedio, eres igual a los Polancos y a los Mierderos. -No te lo voy a dar, lo siento, ahora es mío, solo mío-, dice Don Paulino. -No me obligues a golpearte Paulino, ¡Dame mi anillo o no respondo!-, dice Don Javier. -¡Soy el mejor ladrón de la Quizanda!¡No te lo daré!¡Es mío!-, dice Don Paulino. Y así Don Javier se le alza y empiezan a pelear los dos, ambos se están golpeando fuertemente, y la gente se acerca a ver, diciendo: -¡Se van a matar!¡Hay que separarlos!. Y Don Paulino saca un cuchillo que le apunta, diciendo: -Ahora si bichito en este mismo momento te voy a quebrar, te voy a hacer respetar a los Paulinos, yo soy de la mejor banda de la Urbanización, en este mismo momento te vas a morir Javier Guevara, tu familia va a sufrir. Y Don Paulino le da una puñalada en el brazo a Don Javier, y este esta sangrando, diciendo: -¡Maldito Paulino esto me lo vas a pagar!. Y la gente se lanza encima de Don Paulino, y a este ladrón se le cae el anillo, y Don Javier lo rescata y se pone feliz, diciendo: -¡Que bueno que el anillo de Lisbeth esta a salvo!¡Tengo suerte de que me haya apuñaleado en el brazo!¡Tengo que ir a un hospital para que me curen la herida!. Mientras, en la casa azul, Doña Lisbeth esta haciendo las arepas, las va rellenando y empieza a servir la mesa, y salen Jofre, Johan, Mily y Javierito a comer. -Mamá, ¿Qué planes tienes para hoy?-, pregunta Jofre. -Es verdad mamá, hoy es un día muy especial, es el aniversario de su boda-, dice Johan. -Ojala mi papá te tenga algo muy romántico, ojala te lleve a un lugar bello-, dice Mily. -Mamá el mejor regalo que se pueden dar ustedes es que están juntos en su día tan especial, y también nosotros porque la familia es un tesoro, el mas valioso-, dice Javierito. -¡Mi Chocho precioso tienes razón!. Mas tarde en el hospital Central de Valencia, un doctor le termina de curar la herida a Don Javier, diciendo: -Bueno ya esta listo, ¡Ya se puede ir señor!. -Muchas gracias doctor-, dice Don Javier. Y así él se va, diciendo: -Bueno ya estoy bien, esta noche haré feliz a mi Lisbeth hermosa, la haré la mujer más feliz sobre la faz de la Tierra, ¡Yo me encargare de que esta noche lo disfrute!. En la tarde, en la Quizanda, la plaza esta llena de niños donde juegan, y en la cancha están Jofre y Johan jugando básquet, y Mily esta sentada en un banco haciendo la tarea y dice: -Esto es lo bueno, aquí en la plaza puedo hacer la tarea con tranquilidad. Y Javierito esta practicando en su patineta, y Mily se siente feliz, diciendo: -Cada día que pasa me la llevo muy bien con mi amigo de Internet, ojala que cuando lo conozca ya sea el Amor de mi vida, ya deseo con todo mi corazón encontrar a mi príncipe azul, quiero que mi vida tenga un final feliz como en los Cuentos de Hadas. Y Jofre y Johan están jugando mas y más, y llegan a la cancha unos ladrones, diciendo: -¡Sálganse de aquí imbeciles!¡Esta cancha es nuestra!¡Vamos a jugar!. -Un momentito, esta cancha es de todos los que vivimos en la Quizanda, tu no tienes derecho de sacarnos de aquí, lo siento pero no me voy, esta cancha es publica y como ciudadano que soy tengo derecho de usarlo-, dice Jofre. -Así es, ustedes no tienen ningún derecho de sacarnos, aquí la basura son ustedes, estamos jugando tranquilos, déjanos en paz-, dice Johan. -Se están pasando con nosotros bichitos, no saben con quien se están metiendo, somos los ladrones de la calle A, nos deben un poco de respeto-, dicen los ladrones. -Ustedes son gente que han agarrado el mal camino, lastima que no van al camino correcto, ustedes están mal orientados en la vida-, dice Jofre. Y los ladrones se lanzan sobre ellos y están peleando, y Mily esta viendo y se altera y empieza a correr por toda la Quizanda, gritando: -¡Auxilio!¡Auxilio!¡Ayúdenme!¡Unos ladrones están golpeando a mis hermanos!. Y la gente escucha que todos van a la plaza, y Javierito esta asustado, diciendo: -¡Dios mío cuida a mis hermanos!. Y los ladrones sacan liguitas y empiezan a tirar cuchillos con las ligas, y Jofre y Johan se están agachando muy nerviosos. -Dios mío estos tipos nos van a matar-, piensa Jofre. -Cada día que pasa la Quizanda se vuelve mas peligrosa-, piensa Johan. Mientras, en la casa azul, Doña Lisbeth esta barriendo la casa y se pone a ver el Noticiero en la televisión y informan malas noticias, y ella se pone triste, diciendo: -Dios mío porque tanta maldad en este país, ya Venezuela no es como antes, ahora ningún venezolano se quiere, hay odio, rencor, Venezuela va a caer pronto a la perdición, ayúdanos Dios mío, ¡Ayúdanos a que algún día podamos hacer algo por nuestro país!¡Por favor Señor te lo pido con toda mi devoción!¡Mándanos algún día una luz que nos ayude a salvar a Venezuela!¡Te lo pido!¡Necesitamos paz!¡Ya no quiero ver mas desgracia en mi patria tan hermosa y querida!¡No mas sangre señor!¡No quiero mas sangre en mi país!¡Tengo fe!. Y llega Don Javier y la besa, diciendo: -¡Feliz aniversario mi amor!. -Mi amor te acordaste, yo creía que no te ibas a acordar-, dice Doña Lisbeth. -Te compre un regalo muy especial, ojala te guste-, dice Don Javier. Y él saca el anillo de oro y se lo pone en el dedo, diciendo: -Con este anillo de oro refleja lo mucho que te amo, te amo Lisbeth, siempre lo haré hasta el fin de mi existencia., hasta en el cielo te voy a amar, te amare siempre. -Yo también te voy a amar hasta el fin de mi existencia, te amo Javier, con toda mi alma, gracias por el anillo, esta precioso, muy lindo, me encanta-, dice Doña Lisbeth. -Mi amor esta noche te quiero invitar a cenar y luego a bailar a una discoteca, vamos a bailar sabroso y luego juntos observaremos desde la plaza las estrellas y la luna de la noche, vamos a observar lo mas hermoso que creó Dios-, dice Don Javier. -¡Ay, mi amor!¡Me preocupa Chocho!¡Se va a quedar solito!-, dice Doña Lisbeth. -No va a quedar solo, acuérdate que están sus hermanos mayores, ellos lo van a cuidar, en verdad acepta mi amor, tenemos que darnos tiempo nosotros-, dice Don Javier. -Si tu lo dices, esta bien, vamos esta noche a compartir cosas maravillosas, si quiero observar al lado tuyo lo maravilloso que tenemos en la Tierra-, dice Doña Lisbeth. Y así se besan, y mientras, la policía llega a la plaza y agarran a los ladrones y se lo llevan, y Jofre y Johan se siente aliviados. -Gracias a Dios se los llevaron-, dice Jofre. -Ahora si podemos disfrutar de la cancha con tranquilidad-, dice Johan. Y Javierito mira al cielo, diciendo: -Gracias Dios mío por salvar a mis hermanos, gracias porque se llevaron a esos ladrones. Y Mily abraza a Jofre y a Johan, diciendo: -Gracias a Dios no les paso nada, en verdad no quería perderlos, yo los quiero, son mis hermanos hermosos, gracias a Dios esas ligas de cuchillo no los alcanzaron. -Así es, bendito sea-, dice Jofre. -El Señor es grande, esos ladrones por poco nos matan por la cancha-, dice Johan. Y Javierito sigue practicando en su patineta, y pasan unos niños burlones, diciendo: -Mira ese estúpido con su patineta ridícula, ¡Qué estúpido!. Y Javierito se pone a llorar, gritando: -¡Déjenme en paz!¡Yo no les estoy haciendo nada a ustedes!¡Váyanse!. Y esos niños escupen a Javierito en la cara y se van corriendo riéndose, y Mily, Jofre y Johan ven todo y se acercan, Javierito tiene saliva en la cara, diciendo: -Esos niños me escupieron en la cara, ¡Qué asco!. -Esos niños huyeron como cobardes, son unos estúpidos-, dice Jofre. -Así es, yo he visto a esos niños, son de los Polancos, están mal criados los pobres, de seguro son los futuros malandritos de la Quizanda, ¡Ridículos!-, dice Johan. Y Javierito se pone a llorar mas fuerte, y Mily le limpia la cara, diciendo: -¡Tranquilo mi Chocho!¡Ya paso!¡Esos niños no te volverán a escupir!. En la noche en la casa azul, Doña Lisbeth tiene puesto un vestido elegante azul y se ve al espejo, diciendo: -¡Que lindo vestido!¡No lo usaba en años!¡Este es un día especial para ponérmela!. Y Don Javier la ve y le dice: -Mi amor estas preciosa, te ves muñeca, aun tienes esa belleza, pareces una modelo. -¡Ay, mi amor!¡Tampoco exageres!¡Esta noche es para amar!-, dice Doña Lisbeth. Y afuera Jofre y Johan están viendo televisión, Mily esta haciendo la arepa en la cocina, y Javierito esta haciendo la tarea en la mesa, y salen Doña Lisbeth y Don Javier y los ve. -Bueno niños ya saben no le habrán la puerta a nadie, solo si es familia, vamos a llegar muy tarde, duérmanse temprano, esta noche vamos a disfrutar mucho-, dice Doña Lisbeth. -Así es hijos, pórtense bien, su madre y yo vamos a rumbear después-, dice Don Javier. -¡Suerte en su aniversario!¡Les deseo lo mejor!-, dice Jofre. -Así es, ¡Suerte en esa cena y en ese baile!-, dice Johan. -Pueden irse tranquilos, yo me encargo de que Chocho termine la tarea y que coma, ya estoy haciendo unas arepitas para que cene-, dice Mily. -Gracias hija, vamonos-, dice Doña Lisbeth. Y así ellos se van, a las 9:00 de la noche, en un Restaurant de Valencia llamado Brasilinda, Doña Lisbeth y Don Javier están cenando muy felices. -Mi amor me haces muy feliz esta noche, ya nos hacia falta así los dos juntos, gozar de la vida juntos, esto es una maravillosa, conocerte ha sido lo mas valioso-, dice Don Javier. -Es increíble que nos hayamos conocido así por cosa de la vida sin saber de que somos primos, pero nuestro Amor pudo mas que el parentesco que tenemos, el Amor es lo mas valioso, gracias por darme cuatro tesoros maravillosos-, dice Doña Lisbeth. -Esos tesoros son nuestros hijos, es el mejor regalo de Dios-, dice Don Javier. -Claro que si, los hijos es la mejor bendición de nuestro matrimonio-, dice Doña Lisbeth. -Te amo Lisbeth, recuerda que hoy, mañana y siempre estaré contigo-, dice Don Javier. Y viene el mesonero con una botella de champaña y coloca dos copas, diciendo: -¡Aquí esta la champaña que pidió Señor!. -Muchas gracias joven-, dice Don Javier. Y así él se va, y Don Javier destapa la champaña y sirve en la dos copas, y asi los dos agarran cada una y empiezan a brindar. -Vamos a brindar por los 21 años que tenemos de casado para que sean muchos mas, ojala estemos juntos para toda la vida, te amo con toda mi alma-, dice Don Javier. -Mi amor me debes aun la boda por la iglesia-, dice Doña Lisbeth. -Algún día la cumpliré, no será mucho, te lo juro-, dice Don Javier. -¡Que lindo mi amor!¡Gracias por esa promesa tan bonita!¡Te quiero!-, dice Doña Lisbeth. -Yo también te quiero, algún día disfrutaremos los dos el lugar de la eterna felicidad que es en el cielo, algún día estaremos cerquita de Dios para compartir tanto-, dice Don Javier. -¡AMEN mi amor!¡AMEN!-, dice Doña Lisbeth. Y así los dos se besan, en la Quizanda, en la casa azul, Jofre, Johan y Javierito están comiendo arepa, y Mily les va sirviendo jugo pero también se sienta a comer, diciendo: -Tenemos que agradecerle a Dios por darnos el pan de la Tierra. -Ojala mamá y papá la estén pasando bien-, dice Jofre. -Merecían estar juntos un rato, ya era hora que se despegaran de nosotros-, dice Johan. -En verdad se lo merecían, yo les deseo lo mejor del Mundo-, dice Mily. -¡Que Dios y la Virgen de Coromoto los bendiga en este día tan especial!-, dice Javierito.
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