La casa estaba silenciosa, quizá así fue la mayor parte del tiempo, las veces que vine anteriormente se respiraba una paz alarmante en el aire, era algo extraño pero gratificante, a veces mientras caminaba por alguno de los pasillos esperaba que cualquier desconocido saliera de algún escondite y me dijera que toda aquella paz era una mentira; pero nunca sucedió. Desde una de las altas ventanas había observado a un par de vecinos de mis padres, solían detenerse fuera, justo al lado del árbol en forma de casa y respiraban hondamente como si el solo hecho de estar parados frente les trasmitiera toda esa buena energía y la paz interior que las almas en desgracia necesitaban. Dejando de ver a la anciana que paseaba a su perro french, mire a la señora al pie de las escaleras quien me sonr

