Apenas y puse un pie fuera del hotel, un violento aire hizo volar mis cabellos en todas direcciones dejándome despeinada, —¡Ahh, maldición!— trate de peinarme. Me abrace al cuerpo cuando los escalofríos me recorrieron de pies a cabeza, el aire olía riquísimo a lluvia, tierra mojada y muy a lo lejos llegaba el aroma dulce de los algodones de azúcar que vendían en el parque. Antes de seguir avanzando saque la chaqueta de Bastian cubriéndome con ella del frio. Camine hacia la estación de curchill donde esperaría el camión que me dejaría más cerca de la siguiente parada, era el primero en salir a esta hora; así que llegaría temprano y “puntual” por ser el primer día de trabajo. «¡Qué contratiempo se puede tener si vas con tiempo suficiente!» El camión estaba medianamente vacío, a esta h

