CAPÍTULO NUEVE Aunque realmente no se sentía así, Keri simuló permanecer calmada y serena por el bien de su pasajero. Tim Rainey estaba tan amilanado que ella tuvo que conducir el auto de él para llevarlo a casa. Ray dijo que quería chequear algunas pistas en la estación, así que Manny Suárez la siguió y la recogió para llevarla de regreso. En el camino, intentó decirle a Rainey que todavía había esperanza, que todavía había muchas pistas que seguir. Pero podía asegurar que en realidad no estaba escuchando y dejó de intentarlo al cabo de unos pocos minutos. Cuando llegaron a su casa, él se bajo y cerró la puerta tras él sin decir una palabra. De regreso en la estación, a Keri la sorprendió encontrar que había muy poca actividad investigativa. Eso fue hasta que recordó que era la 1 a.m.

