CAPÍTULO DIECISÉIS Keri cogió su chaleco antibalas y se lo puso mientras cruzaba como una flecha y volaba hasta el sitio de donde provenían las voces altisonantes. Se obligó a sí misma a dejar de respirar de manera entrecortada y a mantener el control. Eso pareció ayudar. A medida que se acercaba, se dio cuenta que solo había una voz gritando. Era joven, masculina, y agitada. La otra voz era la de Mags. Su tono era calmado y mesurado, sin revelar el temor que debía estar sintiendo. Keri recordó que ella no era la única que había estado en situaciones comprometidas. Pero Mags no estaba armada y dos de los hombres que estaban adentro sí. Keri pensó brevemente en llamar para pedir respaldo. Pero sabía que tomaría mucho tiempo. Cualquier cosa que estuviese sucediendo tendría un desenlace en

