NOEL
Caballero Blanco
¡Buena suerte en tu primer día de clases!
Visto a las 08: 32 am
Rey Plateado
Creí que habías muerto, ¿qué tal todo?
Visto a las 08:34 am
Caballero Blanco
Quieren que haga unos cuantos conciertos más y me han ofrecido un plazo fijo en una orquesta sinfónica
Visto a las 08:38 am
Rey Plateado
¿Y bien?
Visto a las 08:39 am
Caballero Blanco
Me quedare uno o dos meses más a lo mucho pero rechacé de forma definitiva el trabajo, mi vida está en Estados Unidos
Visto a las 08:41 am
Rey Plateado
Creo que me estás priorizando demasiado
Visto a las 08:42 am
Caballero Blanco
¿Si te digo que sí te casas conmigo?
Visto a las 08:45 am
Rey Plateado
Soy muy joven para pensar en esas cosas
Visto a las 08:46 am
Caballero Blanco
Tengo 22, ¿acaso soy muy viejo?
Visto a las 08:50 am
Rey Plateado
Pregúntamelo otra vez en cinco años y la respuesta podría cambiar
Visto a la las 08:51 am
Caballero Blanco
Es mucho tiempooooooo
Visto a las 08:52 am
Caballero Blanco
Mejor casémonos en secreto
Visto a las 08:53 am
Rey Plateado
¿A dónde fue el príncipe de hielo que conocí?
Visto a las 08:55 am
Rey Plateado
¿Siempre fuiste así de cálido?
Visto a las 08:56 am
Caballero Blanco
Odio a la humanidad pero te quiero a ti
Visto a las 08:57 am
Caballero Blanco
Creí que ya lo sabías
Visto a las 08:58 am
Rey Plateado
Mi clase ya va a empezar, más tarde hagamos videollamada, ¿sí?
Visto a las 09:00 am
Caballero Blanco
Cuídate y no te olvides de tomarte miles de fotos
Visto a las 09:02 am
Rey Plateado
Te enviaré las mejores
Visto a las 09:04 am
Suspiré.
Silver.
¿Qué debería hacer contigo?
¿Debería encapricharme o dejarte ir?
¿Qué es lo mejor para ti?
¿Qué es lo que quieres?
― ¿Texteabas con tu omega? ―preguntó de pronto la voz de alguien desconocido, busqué el origen y inevitablemente clave mi mirada en el viejo conserje que se mantenía en la puerta del estudio. Era canoso y de edad avanzada, parecía inofensivo. ―Se te veía bastante feliz hijo, quizás sea el indicado.
Sonreí amargamente.
―La situación es complicada, ―murmuré caminando de un lado a otro.
―La vida nunca es fácil, ―pronunció haciéndome rodar los ojos. ― ¿Qué sería de nosotros si consiguiéramos todo a la primera?
Negué con la cabeza y analice su reflejo a través de las ventanas.
― ¿Qué es mejor: "Hacer lo correcto" o "Seguir a tu corazón"?
―Todo depende si las intenciones de ese corazón son nobles o no, ―aseguró bastante emocionado. ― ¿Quizás es alguien que no puedes tener?
―Solo quiero que sea feliz, ―comenté evitando responder directamente a su pregunta. ―Realmente no me importa si es conmigo o no.
― ¿Y eso?
―Es la única persona que logró ayudarme cuando más lo necesitaba, ―respondí acercándome cada vez más hacia él. ―Y a pesar de que mis sentimientos cambiaron creo que me interesa más su felicidad que la mía.
De inmediato giré mi cuerpo y comprobé que efectivamente había una cámara escondida entre los desperdicios.
Además, el micrófono estaba pegado al uniforme del viejo.
¿En serio creía que no me iba a dar cuenta?
Reí para mis adentros.
Viejo estúpido.
¿Cuánto estará ganando por esta exclusiva?
¿Quién carajos esta detrás de esto?
―Ese omega debió hacerse ganado la lotería, lo amas tanto...
Se detuvo en el segundo que rompí con un solo movimiento el cable del micrófono.
― ¡Pero qué... ―El hombre no pudo seguir hablando porque de inmediato rocié los diferentes líquidos de limpieza que tenía a la mano sobre el aparato electrónico.
― ¿Eres beta cierto? ―pregunté arrinconándolo.
―Sí...
―Durante muchos años odie a los betas, ―comenté acariciando el rostro del viejo. ―Confieso haberle hecho muchas maldades a gente con tu mismo género... Desde travesuras infantiles hasta... ―Hice una pausa... El hombre estaba a punto de orinarse en los pantalones. ―Gracias alguien descubrí que en realidad ese odio no eran más que simples celos... ¿Ridículo verdad? ―cuestionó tomando de un brazo mientras hacía presión. ―Un alfa dominante le tenía celos a más del 60% de la población, pero no te preocupes, ya lo supere y aprendí que todos somos iguales.
―Si es así, por favor, suélteme.
Lo observé directamente a los ojos.
Y la mirada a la que me enfrentaba estaba repleta de terror.
Sonreí.
Parecen que mis ojos dorados se mostraron sin darme cuenta y eso que en realidad fui entrenado desde pequeño para controlarlos.
― ¿¡Tienes idea de quién soy?! ―le grité perdiendo la paciencia.
―Noel Demaury.
― ¿Y quién te mando?
―Me matarán si lo digo... Yo... ¡Tengo una deuda muy grande, por favor!
Sin decir nada.
Me lo dijo todo.
―Lárgate.
Estaba seguro que se trataba de mi padre biológico, probablemente quiere algo de mí.
¿Habrá salido de la cárcel?
Sea lo que sea, ya no estoy seguro en Europa, debo de regresar a Estados Unidos lo más pronto posible.
* * *
REID
―Te lo he repetido miles de veces, Reid, en verdad no puedo acceder a tu cambio de carrera.
― ¿Realmente a usted le importa el dinero o el bien de sus estudiantes? ―pronuncié perdiendo por completo la paciencia.
―Perdón que sea tan frío Reid, pero con el dinero que tu familia dona anualmente, puedo cumplir muchos más sueños...
Observé al decano.
Se le notaba incómodo y hasta cierto punto temeroso.
Después de todo se trataba de un hombre beta, su cuerpo y estatura eran promedio, por lo que debe ser extraño conversar con un estudiante mucho más alto que él.
Además, los alfas teníamos muy mala fama entre los betas. Muchos de ellos nos consideraban bestias instintivas, pero al mismo tiempo temían enojarnos al tener mucho más fuerza que ellos.
Sin embargo la opinión pública ha ido cambiado con los años.
Los alfas ya no tienen tanto poder como antes, y con la llegada de betas e incluso omegas al poder, la vida misma ha cambiado.
―Entiendo la situación, ―murmuré guardándome todo lo que estaba pensando. ―Perdón por la insistencia... Ya no volveré a solicitar este cambio.
Acto seguido me despedí y salí sin decir más.
Debía de controlarme.
Estoy empezando a percibir mismo propias feromonas, esto podría salirse de control si no me cuido.
Me recosté en la fría pared intentando calmarme.
Honestamente no sé porque aún no me doy por vencido.
Quiero dejar la carrera de derecho e ir al programa de educación.
Deseo poder ser un profesor de preescolar o primaria.
Adoro a los niños.
¿Qué tiene de malo mi aspiración a futuro?
¿Acaso me hace menos profesional ser educador que abogado?
¿Por qué el resto de mi vida debe estar de acuerdo a la dirección y agrado de Light Prescott?
¿Por qué ese hombre tenía que ser mi abuelo?
Si tan solo papá o Blue tuvieran la dirección de las empresas, todos nosotros podríamos dejar de depender de sus decisiones.
― ¿Vas a faltar a clases el primer día? ―preguntó Terrance colocándose a mi lado, mientras peinaba su cabello azul. ―Me parece haber visto en el horario de Yoon que tienen clase a esta hora, ―apuntó con una sonrisa que quise desaparecer de inmediato. ―Y por si no lo notaste, ya vas doce minutos tarde.
¿Debería simplemente ir con la corriente un semestre más?
¿Serviría de algo rebelarme?
Odio las confrontaciones.
― ¿Qué hay de ti? ¿Al final lograste cambiarte de ingeniería?
― ¡Sí! ¡Hoy es mi primer día en artes escénicas! ¡Lo celebre cambiando el color de cabello!
Sonreí.
Envidiaba a Terry.
Al menos él logró convencer a sus padres de cumplir sus sueños.
―Quizás debería saltarme el primer período, ―comenté cambiado drásticamente de tema.
― ¿No estás ni un poco emocionado por el nuevo profe?
¿Ah?
― ¿A qué te refieres?
― ¿Nunca lees las noticias en el página de la universidad cierto?
―Solo entro al portal para matricularme.
Lo escuché bufar.
―Le dieron el curso de derecho penal a un omega, ―murmuró con una sonrisa. ―Los directivos de la vieja escuela estaban en contra, pero al final la presión de los estudiantes y el medio que siguió la noticia los obligó a ceder.
Hace algunas décadas atrás aún se creía que los omegas no tenían la inteligencia suficiente como para estudiar una carrera universitaria.
Y cuando se comprobó lo contrario, los alfas intentaron alejarlos de las universidades alegando que su celo u aroma podría ser un factor distractor para ellos.
Afortunadamente, la medicina les calló la boca en el momento que se crearon los supresores (inhibidores de celo) para alfas.
―Si quisiera ver casos penales por las mañanas, vería "Caso Cerrado" con la doctora Polo.
―Tu clase es en el segundo piso, salón 104.
Por supuesto, era obvio que él ya se sabía mi horario de memoria.
Rodé los ojos y de mala me dirigí para allá.
* * *
Abrí la puerta de tirón y el sonoro crujido ocasionó que todas las miradas se dirigieran hacia mí.
Mandarinas.
La fuerte esencia a mandarinas inundaba todo el salón.
¿Será un efecto secundario de la nueva medicina?
El doctor mencionó que podía llegar a percibir feromomas fantasmas, ¿estará será la sensación?
Es bastante realista.
Quizás demasiado.
―El horario de entrada es a las nueve de la mañana y tienen cinco minutos de cortesía, ―pronunció el profesor de espaldas.
Alcé las cejas.
Debido a su baja estatura era obvio que se trataba de un omega.
―En está clase no se tolera la impuntualidad, ―informó atrayéndome de a pocos. ―Ustedes deben de aprender a prever con anticipación las posibles eventualidades, porque sin importar la rama del derecho que elijan...
Y a diferencia de mi pobre imaginación este hombr... profesor era bastante joven.
Ojos verdes.
Cabello castaño.
Contextura esbelta.
Lentes delgados pero prominentes.
Sus facciones eran delicadas y finas.
Ciertamente era atractivo.
En verdad podía comprender el por qué tenía a casi todos los alfas de mi clase en primera fila.
―Lo entiendo profesor, perdón por interrumpir su clase, ―murmuré empezando a sentirme incómodo por la situación. Honestamente, estaba empezando a sentirme mareado por la fragancia cítrica que aún se mantenía en el aire. ―Podría hacer una excepción al ser el primer día clase, por favor.
―Que no se vuelva a repetir.
―Gracias profesor.
* * *
La clase siguió sin ningún otro tipo de eventualidad y a pesar de que lo intenté no pude despegar la mirada del profesor Stein.
Era algo vergonzoso.
―Oye... ¿puedes disimular un poco? Creí que no te gustaban los omegas, ―murmuró de pronto Yoon sorprendiéndome.
― ¿Fui tan obvio?
― ¿Qué quieras comerte al profe?
Baje la mirada hacia mis inexistentes apuntes.
¿Cuál era esta clase?
― ¿Hueles las mandarinas?
― ¿Ah?
―Desde que llegué he estado medio atontado por esas feromonas... ¿No las sientes?
― ¿Eres un perro?
Rodé los ojos.
―Olvídalo.
―Faltan diez minutos antes que oficialmente termine la clase, ¿les parece si tomamos este tiempo restante en elegir a nuestro delegado? ¿Algún voluntario?
―Nombro a Prescott como candidato, ―comentó quién dice ser mi amigo. ―Creo que es nuestra mejor opción, es de los primeros puestos de la facultad y siempre busca estar ocupado, ¿no es así Reid?
― ¡Lo secundo! ―gritó Paige, una de mis acosadoras, a todo volumen. ―Reid prácticamente vive en la universidad.
"¡Sí! ¡Que sea Reid!"
"Prescott nunca decepciona"
"No hay nadie mejor para el puesto"
"Seremos la mejor clase"
Y con ese par de comentarios... La decisión fue final.
―De acuerdo, entonces su compañero...
Cierto, él no sabía mi nombre.
―Reid Prescott, ―lo ayude.
―Entonces debido al voto popular Prescott será el delegado de clase, ―anunció ocasionando innecesarios aplausos... Su expresión era indescifrable, ¿qué estará pensando? ―Quédese unos minutos después de la clase para entregarle la lista los grupos de trabajo junto con las lecturas complementarias...
Arrugue la nariz.
¿Más lecturas?
Ni siquiera he terminado la lista del semestre pasado.
Asentí con la cabeza y empecé a guardar mis libros en mi mochila.
Que vergüenza.
Ni siquiera he abierto mi cuaderno en toda la clase.
―Te guardare un asiento.
― ¿Qué clase nos toca ahora?
―Derecho tributario.
Ugh.
― ¿Y el salón?
―408.
―Gracias Yoon, te compraré el almuerzo.
―Cómprale uno a Terry también.
Rodé los ojos.
―Ok.
Negué con la cabeza y me acerqué hacia el...
El olor se volvió más fuerte.
En cuanto Yoon salió del aula quede...
―Usted...
―Tú
Definitivamente era él.
Mi destinado.
No lo había notado debido a la gran cantidad de personas en la clase pero ahora.
Estábamos solos.
El profesor Stein estaba tan afectado como yo.
Su rostro estaba rojo.
Y su cuerpo estaba doblándose.
Tiré mi mochila al suelo y me agaché para buscar mi inhibidor de emergencia.
Las manos me temblaban.
No quería perder el juicio.
Dicen que las primeras veces qué hay encuentros entre destinados el deseo que los cuerpos se tienen son insoportables.
¡Mierda!
No traje la inyección.
Solo tengo las píldoras.
Las trague de inmediato.
Alce mi cabeza para encontrarme cara a cara con Stein.
La chaqueta de su traje estaba tirada en el suelo junto con una jeringa usada. Además, la manga de camisa estaba remangada.
Él es mi omega.
Aproveche su cercanía y tiré fuertemente de su cuerpo hasta que quedó sentado en mi regazo.
Lo abracé.
Mío.
―No quiero hacerte daño, ―murmuré respirando las feromonas que empezaban a desvanecerse. ―Jamás creí que te encontraría... ―Cerré los ojos. ―No estoy seguro que estés conforme con un estudiante universitario al cuál ni siquiera le gusta su carrera pero... ―Este hombre no es de mi propiedad. Él no es mío. Él es... ―Yo no sé lo que estoy diciendo...
Mío.
Mío.
Mío.
―Tus ojos son rojos.
―Hermoso... ―lo llamé empezando a ver borroso.
Coloqué mis manos en su rostro.
― ¿Qué medicina tomaste?
―Tengo sueño, pero quiero seguir viéndote...
― ¿Cuánto dura el efecto de las pastillas?
―No sé, suelo ignorar bastante bien las feromonas...
―Debes de juntarte con muchos omegas.
―Los omegas me asustan
― ¿Por qué?
―Eres lindo...
― ¿Por qué te asustan los omegas?
―Eres suave, yo...
* * *
En este cap no apareció tanto Silver
Pero aún así espero que les haya gustado y llenado de intriga.
¿Qué opinan de Noel?
¿Les cae bien o mal?
En fin, no se olviden de votar, comentar y seguirme en mis r************* .
raysa