Maeva siente un nudo en la garganta. Sabe que sus sentimientos eran complicados, pero no podía mentirse a sí misma ni a él. Nunca sintió nada más que no fuera amistad por Édouard. —Eres muy importante para mí. Pero no es lo mismo…te quiero solo como amigo. Tu eres quien decide si aceptas mi amistad, porque no te veo con otros ojos. Estoy consciente de que sientes algo más por mi. Pero no puedo corresponder a tus sentimientos. —susurra confiada en que la entenderá—. Te confieso que me asusté y en alguna ocasión tuve miedo cuando los conocí. Aún no me acostumbro a ellos… pero los necesito. Mi alma los busca, aunque mi mente siga resistiéndose. No he dejado de pensar en ellos así que no tiene razón que siga huyendo. Édouard aparta la mirada, sintiendo el peso de la derrota. No había nada má

