Capítulo 18 Me duele la garganta. El pitido de fondo me está volviendo loco y me cuesta salir de lo que creo que es una niebla inducida por las medicinas. En el momento en que consigo abrir los ojos y veo el puesto de suero justo a mi izquierda, sé inmediatamente que estoy en un hospital. Recuerdo al instante que me han apuñalado. Supongo que me han operado. No está mal para alguien que está a punto de volver a caer en un sueño adormecido por las drogas. Mis ojos comienzan a cerrarse. —Estás despierto —oigo, y mis ojos se abren de golpe… totalmente alerta. La cara de Macy aparece. Espero la preocupación que llena su mirada, y entiendo también el miedo. Pero veo algo más, y no puedo precisar lo que es, pero me inquieta. —¿Lo han atrapado? —pregunto, pero sale más bien como un grazn

